Opinión

Impactos del recorte
al gasto

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Comunicaciones

La necesidad (o necedad, según algunos) de recortar el gasto público en 2015 tuvo y tendrá diversas implicaciones, más allá de que se justifique como un adelanto a los problemas presupuestales que se enfrentarán en 2016. Del lado positivo, destacó la cancelación y/o postercación de los proyectos de trenes de pasajeros de la península de Yucatán y México-Querétaro, cuya rentabilidad económica y social era negativa. Deberían haberse revisado otros proyectos de inversión que se plantearon como compromisos de campaña (u ocurrencias, según otros) con dudosa viabilidad.

Por otra parte, hay que reconocer la intención de revisar a fondo el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2016 y construirlo desde una “base cero”; es decir, justificar detalladamente las peticiones presupuestarias y los importes a gastar de cada programa y dependencia, los cuales se evalúan y ordenan según su prioridad sin considerar el gasto ejercido en el pasado. Uno de los retos será superar las resistencias al interior de las dependencias para realizar un ejercicio de esa naturaleza, dado que siempre es más fácil seguir la inercia de años anteriores; desde la administración del presidente Zedillo, ello se ha intentado con poco éxito. Otro reto será aprovechar los avances en la evaluación de los programas públicos, en lo que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) debería jugar un papel central, si es que algún día se aprueban sus nuevas atribuciones lo que, para variar, está atorado en el Congreso.

Entre los impactos negativos del recorte al gasto, el más evidente será su efecto en el crecimiento de la economía. De acuerdo con la última información disponible (IGAE, producción industrial, inversión), el PIB ya estaba aumentando a una tasa similar a su tendencia “natural” (del orden de 3.0 por ciento anual). El recorte afectará no tanto por la contribución directa del gasto público a la economía, sino por los impactos indirectos que genera: retrasos de pago a proveedores; freno a la inversión privada asociada; incertidumbre; deterioro de expectativas, etcétera, lo que ya se ha experimentado en el pasado. No sorprendería que a mediados del año las estimaciones de crecimiento del PIB se ubiquen en niveles más cercanos a 2.5 que a 3.0 por ciento; tampoco, que los que hoy aplauden esa medida, mañana sean los más severos críticos de la mediocridad de la expansión económica.

A nivel sectorial, la mayor proporción del recorte (58 por ciento de los 124.3 mil millones de pesos) será en el energético. Como en el pasado y de manera inercial, la guillotina caerá sobre los proyectos de inversión y, previsiblemente, en los gastos de mantenimiento de Pemex y CFE, ya que otros rubros son “irreductibles” (nómina, pensiones, etcétera). La diferencia es que antes los monopolios estatales acomodaban dichos recortes a costa de los consumidores; ahora, se les quitan herramientas para enfrentar a la competencia que se derivará de la reforma. Los riesgos para las empresas productivas del Estado no son menores.

Después de la SCT (9.5 por ciento del total), las reducciones de gasto más pronunciadas serán en los sectores educación (6.2 por ciento), agricultura (5.7 por ciento), y agua (5.1 por ciento). Mientras que para el primero la SHCP no detalló qué se ajustará, para el segundo se anunció que “no se afectarán los programas para proteger al ingreso de los productores”, lo que implícitamente significa que se recortarán los correspondientes al apoyo a la inversión y a los bienes públicos; lo contrario de lo deseable. Por su parte, en el caso de Conagua es previsible que el ajuste también recaiga en los proyectos de inversión, dado que difícilmente se aplicará en los gastos de operación de ese sector.

Así, a pesar de que se mandó la señal de que “65 por ciento del ajuste sería en el gasto corriente” (sin incluir al sector energético), la realidad es que afectará en mayor proporción a la inversión pública federal y, con ello, a la privada y a la pública de estados y municipios que se ejercen de manera complementaria a la primera.

Twitter: @ruizfunes

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