Opinión

Impactos de la debilidad del peso

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peso dólar

El peso mexicano se ha debilitado desde diciembre pasado y de manera más acelerada en las semanas recientes, con lo que el dólar alcanzó un máximo de 16.88 pesos al menudeo hace unos días. Aunque esto no es privativo de la divisa mexicana y tiene como una causa relevante el entorno internacional, esta situación sí afecta a la economía y al consumidor nacional, por lo que se debe de tomar distintas medidas para reducir sus costos y aprovechar los posibles beneficios.

Aunque en los últimos años han ocurrido eventos de depreciación y posterior apreciación del peso, en esta ocasión esta situación puede ser más de mediano plazo que en casos anteriores, ya que la reducción del flujo de divisas hacia nuestro país parece que no se modificará en el corto plazo. Por un lado, está la fuerte caída en el precio internacional del petróleo, el cual se mantendrá en niveles bajos tanto por la menor actividad económica global como por la entrada al mercado de nuevos oferentes, como son los productores de Estados Unidos que utilizan las nuevas tecnologías de extracción, así como la suspensión del embargo a las exportaciones de Irán que también tendrán un impacto relevante en la oferta.

Por otro lado, el cambio en la política monetaria de la Fed de Estados Unidos está reduciendo la cantidad de dólares disponibles en el mundo, y consecuentemente hacia México. La mayoría de los analistas están muy preocupados de que se elevarán las tasas internacionales de interés y piensan que el efecto en el tipo de cambio tendrá lugar en el futuro, sin estar conscientes de que el impacto en el peso ya se está dado en la medida en que se ha reducido la expansión de la oferta de dólares.

¡Ya hay menos dólares en este momento en los mercados internacionales, por lo que ya tenemos su impacto en el valor del peso!

Recordemos que el tipo de cambio resulta de la relación entre la oferta y la demanda de las divisas, como sucede con cualquier otra mercancía. En la medida en que aumenta la cantidad de dólares que entran a nuestro mercado, se reduce su precio, es decir se fortalece el peso y sucede lo contrario cuando baja el ingreso de dólares o se aumenta la cantidad de pesos que pueden comprar divisas.

El primer impacto del tipo de cambio más débil es el cambio en los precios relativos en el país; esto es, los precios en pesos de los productos importados y exportables (es decir, que se pueden comercializar en el exterior) son comparativamente más elevados que los que se producen y venden dentro del país, como son los servicios.

Depende de los productores si desean absorber durante algún tiempo los mayores costos y reducir sus márgenes de utilidades, ya sea para no perder mercado o porque piensan que el cambio en la paridad es transitoria. Otro importante costo para las empresas y el gobierno es el impacto de la nueva paridad en el servicio en pesos de la deuda externa.

Hay que destacar que los precios de varios productos han tenido una disminución significativa en dólares en los pasados meses, por lo que su impacto es menor en pesos a pesar de la devaluación. Entre los mismos se encuentran diversos metales, materias primas, granos y distintos productos agrícolas, productos electrónicos, petróleo, gasolina y gas, etcétera.

Por otro lado, la devaluación también ha tenido beneficios, a pesar de sus aspectos negativos, como son las mayores utilidades para aquellos sectores que pueden exportar entre los que se encuentran la industria automotriz, la electromecánica, la industria turística y otras más. Además, se benefician aquellas empresas que pueden elaborar productos que tradicionalmente se importan.

Hay que enfatizar que este debilitamiento del peso frente al dólar no es una situación transitoria, sino que tendrá una duración de varios años. Por lo mismo, las empresas deberán de tener flexibilidad y recursos para poder realizar los cambios que se requieren para enfrentar el nuevo entorno y la nueva relación de precios que tendrán tanto sus productos como sus insumos. En muchas ocasiones su fortaleza, e incluso su sobrevivencia, estarán en función de la rapidez con que se adapten a estos nuevos entornos. Por lo mismo, la actitud y el apoyo del gobierno serán determinantes en el nuevo escenario empresarial e indirectamente en los impuestos que podrá recaudar en el futuro.

El autor es economista.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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