Opinión

Impacto de los bajos precios del petróleo en la economía mexicana (parte 1)

A pesar de que la economía mexicana ya no está fundamentada en la producción petrolera, los menores precios sí plantean riesgos a la baja. Sin embargo, éstos son muy limitados debido a una serie de mecanismos de absorción de choques y ciertas características con las que ahora cuenta la economía mexicana.

México no es una economía petrolera. A pesar de que hace varios años era considerado un país con una economía basada en el petróleo, esta característica se ha desvanecido, ya que México ha sido capaz de abrir y diversificar su economía. De hecho, mientras que las exportaciones solían representar menos de 10 por ciento del PIB a principios de los años noventa, hoy en día éstas significan casi 30 por ciento. Por otra parte, 80 por ciento de las exportaciones mexicanas son en realidad manufacturas. De hecho, la producción de petróleo crudo y productos relacionados con el mismo sólo representan menos de 6.0 por ciento del PIB y las exportaciones de petróleo crudo representan únicamente 13 por ciento de las exportaciones totales.

Los precios más bajos del petróleo, una cuestión fiscal. La participación de los ingresos fiscales relacionados con el petróleo representa alrededor de 33 por ciento de los ingresos totales. Como resultado, las fluctuaciones de los precios del petróleo sí tienen un impacto en los ingresos fiscales de México. Sin embargo, existen tres mecanismos que han contribuido a atenuar el golpe de la volatilidad del precio del petróleo sobre la economía: (1) el programa de coberturas del gobierno; (2) el régimen cambiario de libre flotación de México; y (3) políticas de precios de la gasolina internas del país.

(1) Programa de coberturas del gobierno. Por más de diez años el gobierno mexicano ha comprado coberturas (i.e. compra de derivados financieros) para proteger los ingresos petroleros del país. Un equipo formado por la Secretaria de Hacienda y el Banco de México utiliza los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros (FEIP) cada año para la compra de opciones (puts). Cabe destacar que la Secretaría de Hacienda ha ejercido las opciones una sola vez, en 2009. En este contexto, para el año fiscal 2014 el gobierno cubrió los ingresos relacionados con el petróleo en su totalidad en 85 dólares por barril, y para 2015, el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, comentó que el gobierno ha asegurado un precio mínimo de 79 dólares por barril para los ingresos petroleros, el precio asumido en el presupuesto 2015.

(2) El régimen de tipo de cambio de libre flotación. Históricamente se ha observado que la relación entre el tipo de cambio (peso dólar) y los precios del petróleo tienen una correlación negativa. Los precios del petróleo normalmente caen, al mismo tiempo que la divisa mexicana se deprecia frente al dólar. En este contexto, dado que los ingresos del gobierno que recibe de las exportaciones petroleras son expresados en pesos, una depreciación del peso ayuda a compensar parcialmente la caída en los precios del petróleo.

(3) Políticas domésticas en México sobre el precio de las gasolinas. Los precios domésticos de la gasolina son fijados por el gobierno. Además, Pemex importa alrededor de 50 por ciento del consumo doméstico de gasolina. Como resultado, cuando los precios domésticos están por arriba de los precios internacionales, el gobierno colecta impuestos. Por el contrario, cuando los precios internacionales están por encima de los nacionales, ello se vuelve un subsidio para el consumo de la gasolina. En este contexto, dada la alta y positiva correlación entre los precios del petróleo y de la gasolina, los precios domésticos actuales de la gasolina se encuentran por arriba de los precios internacionales, por lo que el gobierno está recibiendo mayores ingresos de la venta local de gasolina, lo que ayuda a atenuar el impacto de la caída de los precios del petróleo, tanto fiscalmente, como desde un punto de vista de la balanza comercial, en donde no necesariamente crece el déficit.

En resumen, mientras (1) sólo ayuda a mitigar las presiones a la baja de los precios, (2) y (3) realmente reducen la volatilidad derivada tanto del alza como de la baja de los precios. De esta manera, el gobierno es capaz de tomar ventaja de los precios que resulten más altos que lo esperado, mientras que los ingresos están protegidos de riesgos a la baja. Dado los factores comentados anteriormente, la economía mexicana esta preparada para enfrentar menores precios del petróleo.

* El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas