Opinión

Impacto de los bajos
precios del petróleo
en la economía mexicana
(parte 2)

La semana pasada dediqué este espacio a expresar mi opinión sobre el impacto que pueden tener los bajos precios del petróleo en la economía mexicana. En este sentido, llevé a cabo la descripción de algunos datos duros, como el hecho de que la producción de petróleo crudo y productos relacionados con el mismo, representan menos de 6.0 por ciento del PIB. Asimismo, comenté que si bien existen algunas vulnerabilidades para las finanzas públicas, afortunadamente hay varios mecanismos que han contribuido a atenuar el impacto de la volatilidad del precio del petróleo sobre los ingresos fiscales petroleros.

No obstante lo anterior, dejé tres temas de lado: (1) el efecto positivo que pueden tener los bajos precios del petróleo en la economía de Estados Unidos y por lo tanto, en el crecimiento de nuestro país; (2) el impacto que pueden tener los menores precios del petróleo en la velocidad de acumulación de reservas internacionales; y (3) el impacto que una reducción “permanente” en los precios del petróleo podría llegar a tener en los incentivos para invertir en los proyectos que están a punto de ser abiertos a la participación del sector privado, producto de la reciente reforma energética.

(1) Considero importante destacar la relación que existe entre los precios del petróleo y la economía de Estados Unidos (EU), así como el estrecho vínculo económico entre EU y México. En este contexto, los menores precios del petróleo siempre han ayudado a impulsar el consumo privado en EU. Esto se debe principalmente a que, con mucha frecuencia, una reducción de los precios del petróleo viene acompañada de menores costos de la gasolina. Como resultado, una actividad económica más dinámica en EU se traduce en mayores tasas de crecimiento para México y mayores ingresos fiscales no petroleros para el gobierno, lo cual también ayuda a hacer frente a los menores precios del petróleo.

(2) Los precios del petróleo también están relacionados con los niveles de reservas internacionales en el caso de México. De hecho, la entrada de dólares que resulta de las exportaciones de Pemex son la fuente principal de acumulación de reservas del Banco Central. Como resultado, los menores precios del petróleo también significan que Banxico acumulará reservas a un menor ritmo. Sin embargo, las reservas se encuentran actualmente en su máximo histórico, cerca de 200 mil millones de dólares (mmd). Asimismo, el FMI renovó recientemente la línea de crédito flexible por 70 mmd, por lo que esto no es motivo de preocupación.

(3) Los beneficios esperados por la reforma energética también pueden verse afectados por los precios más bajos del petróleo. Por el lado negativo, expertos en materia energética han señalado que precios por debajo de 70 dólares por barril hacen que la explotación de pozos de gas shale, esquisto o de lutitas sea menos atractiva. Ello se debe principalmente a dos características: (1) el costo de traer un barril de petróleo a la superficie en estos pozos cuesta alrededor de 50 a 60 dólares por barril (dpb), muy por arriba de los costos relacionados con la extracción en aguas someras o campos convencionales en tierra; y (2) las empresas productoras de petróleo generado en pozos de shale no son grandes empresas como es el caso de BP, Exxon, Chevron o Shell. De hecho, las empresas que explotan petróleo en campos de shale son mucho más pequeñas y no están integradas verticalmente. Como resultado, estas empresas sólo obtienen beneficios basados en la extracción de petróleo y no de otras partes de la cadena de suministro.

Sin embargo, los bajos precios del petróleo aumentan los incentivos para invertir en los proyectos en aguas someras y convencionales en tierra, incluyendo los pozos “maduros”, que serán los primeros en ser abiertos a la inversión del sector privado, los cuales serán subastados el próximo año, ya sea en su totalidad o de manera conjunta con Pemex.

En este contexto, con bajos precios del petróleo estos proyectos también se hacen mucho más atractivos que las operaciones no convencionales en EU, con lo que la inversión en México en el corto plazo aumentaría, ayudando a mitigar los efectos negativos del menor potencial de las inversiones en los pozos de gas shale. Asimismo, las grandes compañías petroleras siguen interesadas en las operaciones de perforación en aguas profundas, principalmente debido a que están integradas verticalmente. En resumen, los bajos precios del petróleo son un riesgo importante para la economía mexicana, pero se encuentra preparada para enfrentar este riesgo.

* El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas