Opinión

Iguala, después del adiós a la “verdad histórica”

 
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padres de normalistas (Alejandro Meléndez)

Los informes recientes sobre el caso Iguala, relativos a la desaparición de los 43 estudiantes normalistas y a los ataques contra la población perpetrados los días 26 y 27 de septiembre de 2014, confirmaron que la investigación de marras se llevó a cabo de manera deficiente y trasgrediendo los principios de la debida diligencia, la investigación exhaustiva y científica. La llamada “verdad histórica” se derrumbó sin que hasta el momento el gobierno de Enrique Peña Nieto pueda ofrecer una ruta que conduzca a la verdad y a la justicia para las víctimas.

Como se sabe, un acuerdo entre México y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) abrió la puerta para que un grupo de reconocidos especialistas investigara el caso y emitiera recomendaciones.

El trabajo del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ha puesto en duda, con evidencias científicas, una piedra angular de la “verdad histórica” cantada a fines del año pasado por el entonces procurador general de la República: es “imposible” e “inviable”, concluyeron los expertos, sobre la versión montada en los testimonios de algunos de los detenidos, en el sentido de que los normalistas fueron asesinados y sus cuerpos quemados en el basurero del municipio de Cocula.

Las conclusiones del GIEI apuntan a que los estudiantes pudieron haber sido privados de la vida en lugares distintos al basurero y sus restos incinerados en crematorios públicos o privados, o bien en otros lugares regularmente utilizados por el grupo delincuencial Guerreros Unidos para desaparecer a sus víctimas.

Todavía sin que se terminara de digerir el informe del grupo de expertos internacionales, la PGR informó de la “probable correspondencia” de uno de los restos supuestamente encontrados en el río San Juan con el estudiante de Jhosivani Guerrero de la Cruz.

Este nuevo dato no modifica la esencia de las conclusiones del GIEI ni ayuda a “robustecer” la fallida y fabricada “verdad histórica”. Más allá del debate sobre los detalles del caso –del cual deberían ocuparse los peritos y no la arena pública– queda claro que urge que la PGR retome la investigación sin que sus funcionarios se aferren a defender una versión que los hechos y las voces de los especialistas han dejado sin sustento alguno. La propia titular de la PGR ha reconocido, en esa dirección, que el dictamen no es concluyente y que se precisan nuevos estudios que realizará la Universidad de Innsbruck.

El sólido trabajo profesional del GIEI merece todo el respaldo social y debe ser la base de una nueva “hoja de ruta” que marque el nuevo curso de las investigaciones.

Por ello, en el Senado de la República, en acuerdo con el grupo de expertos, hemos decidido exhortar a la PGR para que asuma plenamente el informe, reconozca los nuevos elementos que obligan a cambiar la dirección de las pesquisas, así como a poner en marcha un nuevo plan de búsqueda de los jóvenes.

Cumplir las tareas esbozadas requiere de la creación de una fiscalía cuya tarea sea dar a la sociedad mexicana respuestas verosímiles y amplias sobre la trágica noche de Iguala, abrir las vías de la justicia plena a víctimas y familiares, así como encaminar el proceso de reparación al que tienen derecho.

La verdad de los hechos debe sustentarse en dictámenes científicos, investigaciones periciales y policiales creíbles, imparciales e independientes. Es hora de desterrar los informes “por encargo” que buscan cuadrar una “verdad histórica”, que nada tiene de lo uno ni de lo otro.

La fiscalía tendrá frente a sí una tarea de dimensiones colosales. Por ello es preciso que en la designación de su titular y en el diseño de sus tareas participe la sociedad civil. Los familiares de las víctimas deben tener voz en la designación porque sólo así podría avanzarse en la restitución de la confianza que la actuación gubernamental destruyó.

La PGR atraviesa una grave crisis de falta de credibilidad que demanda soluciones audaces que contribuyan al restablecimiento de la credibilidad en las instituciones. Sólo de ese modo podremos acercarnos a la verdad y sólo así podrá este país herido conocer un poco de justicia.

Twitter: @Dolores_PL

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