Opinión

Iglesia oportunista y retrógrada

 
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El Jueves Santo, explica Amado García Vázquez, Vicario de la Catedral, los sacerdotes celebran la instauración del oficio.

Por enésima ocasión en la historia de México, el clero católico viola flagrantemente la Constitución General de la República al intervenir de manera abierta en la política nacional. Hay que recordar que uno de los grandes postulados del juarismo fue lograr la independencia entre gobierno e iglesia –actualmente diríamos iglesias, en plural- por considerar que los daños que dicha institución había generado al país a lo largo de su historia, no compensaban lo beneficios que le podrían haber dado. Existen infinidad de pruebas históricas en que se evidencia que el clero católico, sobrepuso sus intereses económicos y de grupo sobre los de la nación.

La independencia y el entronamiento de Iturbide, el hostigamiento constante en contra de López Farías, el apoyo descarado a Santa Ana, la rebelión de los Polkos, el apoyo a los conservadores y a Maximiliano –a quién posteriormente también traicionaron- y tantos otros que se han dado a lo largo de nuestra historia. La visón de Juárez - quien sin duda alguna es el más grande estadista que ha tenido nuestro país y el conformador del México moderno- sobre la función que debía de jugar la iglesia en un país plagado de gente ignorante e inculta, debía reducirse únicamente a los aspectos místicos de cada feligrés, porque su intervención en política había demostrado que nunca había beneficiado a la gente, sino únicamente a intereses de clase.

La reforma constitucional realizada en tiempos de Carlos Salinas de Gortari, con la finalidad de otorgar vida jurídica a las iglesias –principalmente a la católica- vino de la mano de un compromiso de reconocimiento por parte de esta última a un gobierno emanado de una elección dudosa y manchada de la sospecha del fraude electoral.

A partir de entonces, el país ha tenido que ir enterrando poco a poco la obra de Benito Juárez, dando paso a gobiernos abiertamente pro-iglesia y dejando que el clero vuelva a manipular la fe y las creencias con fines políticos. Se vio claramente en las pasadas elecciones del día seis de junio, en que llamaron de manera abierta a votar en contra del PRI.

Existen muchas, muchísimas situaciones que dicho partido ha generado y que han causado daños graves al país: la corrupción, la impunidad, la inseguridad, la complicidad, etc., pero el argumento de la iglesia en contra de dicho partido, no tuvo nada que ver con esos actos reprobables.

No. Su manipulación pasó por el argumento de que la propuesta de reforma constitucional del Presidente Peña Nieto para legalizar a nivel nacional el matrimonio igualitario, iba en contra de sus principios y se debía votar en contra de dicho partido. No es casualidad que el beneficiario de los votos haya sido el conservador PAN, tan cercano a la iglesia y tan crítico de Juárez. Cada quién es libre de estar a favor o en contra de lo que quiera, siempre y cuando no agreda los derechos de los demás. Lo que es una vejación a la nación, es usar las creencias y la fe personal para defender posturas irreductibles e intereses políticos.

La iglesia no debe participar en política, ya lo sabían Juárez y los liberales del siglo XIX, porque son incapaces de pensar con claridad en términos sociales. Esta iglesia, es la misma que solapó las violaciones de Marcial Maciel, los actos de pederastia en varias partes de la latitud nacional, la que fue cómplice en los ultrajes a niños indefensos. Esta es la iglesia que quiere convertir en moral lo que es profundamente inmoral, y quiere volver inmoral la libertad individual. Vamos de regreso al siglo XVIII, de la mano de un clero hipócrita, arribista, oportunista y francamente retrógrada. Ojalá que no manipule también a los pocos políticos liberales de este país y frenen los avances en materia de libertades individuales.

Twitter:@carlosjaviergon

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