Opinión

Hubo sensibilidad

Lo más importante del mensaje de ayer en Palacio Nacional fue la sensibilidad mostrada ante los reclamos sociales y la masacre de Iguala.

El presidente Peña Nieto no se encerró en su ruta ni culpó a enemigos externos, sino que dijo con todas sus letras lo que reclama la población: “México no puede seguir así. Debe cambiar”.

Tampoco endureció la línea como hicieron otros presidentes que contaban con la fuerza del Estado y la usaron. Terminó su mensaje con la reiteración de que “todos somos Ayotzinapa”, en muestra de su compromiso personal e institucional con ese muy doloroso caso.

Peña Nieto entendió que la sociedad ha dicho “ya basta”. Así lo expresó, lo que indica que durante este tiempo de crisis ha sido receptivo al enojo ciudadano.

Los que marcharon en demanda de cambios a raíz de los crímenes en Guerrero, deben haberse sentido escuchados por el presidente.

Era lo que se necesitaba: un gesto de humildad y de solidaridad hacia la población, dolida e irritada por la impunidad con que grupos gobernantes pactan con clanes criminales y disponen de la vida y los bienes de la ciudadanía.

Desde luego que hay motivos para quienes desconfían. Tanta apertura y sensibilidad tiene que demostrarse con hechos.

Y también habrá quienes no creen en nada porque no están dispuestos a creer en algo que venga del gobierno. Pero el balance de lo presentado ayer en Palacio Nacional es positivo, porque estuvo presidido por la sensibilidad humana.

Se anunciaron medidas importantes para recuperar el Estado de derecho, combatir la impunidad, la corrupción y la inseguridad.

A unos les puede parecer incompleto el paquete de propuestas, dada la gravedad de la situación de desconfianza y falta de credibilidad que hay en amplias capas de la sociedad.

Otros, quizá, esperaban o quisieran que Peña Nieto se cortara las venas en público con una autocrítica que luego lo dejara imposibilitado para actuar.

Lo que dijo fue lo que podía decir sin hacerse el harakiri, y lo que falta tiene que venir por la vía de los hechos.

Para la transparencia en los contratos de obra pública anunció una serie de medidas tendientes a dar poder de vigilancia a la sociedad, pero lo importante serán las correcciones que deben venir de ahora en adelante: hacer las cosas bien y sin amiguismos.

Habrá que ver esos cambios de ahora en adelante, pero una expresión tan nítida del presidente en el sentido de que entendió el mensaje de la sociedad, da lugar a un razonable optimismo.

Los cambios legales que se avecinan parecen positivos, como es la iniciativa para que la Federación tome el control en municipios donde se sospeche que las autoridades están infiltradas por grupos criminales.

No suena mal que de una vez por todas se definan las competencias de las autoridades en casos como la persecución del narcomenudeo, que es donde se genera la mayor violencia y criminalidad, mientras los funcionarios se pasan la pelota unos a otros para lavarse las manos.

Sistema nacional de búsqueda de personas, fortalecer derechos humanos, un fiscal anticorrupción, castigo a empresas que se coludan con funcionarios, auditorías especiales a megaproyectos de infraestructura, etcétera. Todo eso puede resultar positivo o no según su implementación.

Pero lo principal es la voluntad de cambio, y esa sí estuvo presente en el mensaje de Peña Nieto.

Twitter: @PabloHiriart