Opinión

Hospital de Cuajimalpa,
un homenaje incompleto

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Medallas Cuajimalpa. (Cuartoscuro)

El lunes el Gobierno del Distrito Federal realizó un homenaje a los “héroes de Cuajimalpa”, como ha denominado la administración capitalina a 108 personas que auxiliaron tras la explosión del Hospital Materno Infantil de esa delegación. Entre los homenajeados están tres de los cinco muertos (las dos enfermeras y el camillero) por el percance originado a causa de una fuga de gas la mañana del 29 de enero.

El realizar un acto solemne como el que se llevó a cabo en el antiguo Palacio del Ayuntamiento es un acierto. Sin embargo, el homenaje a las víctimas, y a aquellos que ejecutaron actos valerosos en medio de la tragedia, estará incompleto si muy pronto la ciudadanía no conoce de las responsabilidades de cuanto ocurrió en el hospital destruido.

Aunque suene repetitivo, hay que insistir en que aún no existe claridad sobre diversos aspectos de ese siniestro. Debe subrayarse que de manera particular hay dudas en cuanto a si el saldo de heridos y fallecidos pudo ser menor de haber actuado las autoridades de manera distinta.

Porque al correr de los días hemos sabido de los heroicos actos de un niño o de lo que hicieron, a costa de su vida o de su salud, varias enfermeras; pero desconocemos una versión oficial –no basada en declaraciones sueltas ante los medios sino a partir de detalles específicos incluidos en una averiguación formal–, sobre el actuar de los bomberos, de la policía, de las autoridades de la ciudad y de la delegación y, por supuesto, de los directivos del nosocomio a partir de que se reportó la fuga de gas de la pipa estacionada afuera del hospital.

No nos podemos quedar en homenajes. Qué bueno reconocer a las enfermeras (dos de ellas fallecidas y otras heridas), pero además de eso debemos saber quién estaba a cargo de aplicar, en ese horario en el hospital, el protocolo de emergencia debido. ¿A nadie le suena raro que dos semanas después no sepamos de declaración alguna de la directora del hospital, Laura Patricia Torres Torres, ni de la jefa de unidad departamental de ese centro de salud, María Guadalupe Iglesias Serrano?

Aunque el secretario de Salud, Armando Ahued, ha dicho que sí se activó el protocolo de emergencia, una enfermera declaró este mismo lunes que ella estaba en el cunero y que nunca nadie les llamó (estaba con dos compañeras) para evacuar la zona. “Jamás nos enteramos que había una fuga de gas”, dijo Guadalupe Castañeda Salgado, cuyo nombre está entre los homenajeados. La enfermera acudió en silla de ruedas este lunes a agradecer al personal de la Cruz Roja la atención que recibió luego de que se derrumbara la zona donde estaba. “De neonatos no hubo evacuación”, reiteró. (Ver nota de Daniel Pérez en Reforma).

Y lo mismo hay que decir sobre bomberos, policías y autoridades: dado que todo comenzó con una fuga, ¿se aplicaron adecuadamente los protocolos para alerta y desalojo de la zona? ¿Los mandos hicieron exactamente cuanto estaba en sus manos, y cuanto marca la norma para mitigar el peligro al máximo?

Sin una investigación que disipe todas las dudas, sobre todo aquellas relativas a la acción en minutos claves por parte de autoridades comenzando por el jefe de Gobierno, sin una indagatoria que no encuentre en el empleado de la gasera al chivo expiatorio ideal, el homenaje del lunes tendrá un aire de acto propagandístico, de pantalla que mueve las emociones pero que no honra de verdad la memoria de los servidores públicos muertos, ni la de los heridos, entre ellos valerosos policías y bomberos.

Twitter: @SalCamarena

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