Opinión

Horas extra para el Seguro Social


 
 
El cálculo del salario base para cotizar al IMSS ya se volvió la manzana de la discordia.
 
Las finanzas del Seguro Social han salido de nuevo a la palestra.
 
Por algunos meses pareció como si ya no fueran un problema. Lamentablemente lo siguen siendo.
 
Por eso es que hoy está en el debate el tema de la forma de calcular el salario base de cotización del IMSS.
 
El fondo de todo no es si debe calcularse con los criterios usados para determinar el ISR, como está en la iniciativa de reforma que eventualmente habrá de dictaminarse en estos días, sino en cómo le va a hacer frente a una situación financiera que no es sostenible.
 
El 5 de noviembre pasado, el presidente de la Comisión de Vigilancia del Consejo del IMSS, Carlos Gálvez Herrera, se refirió a la crisis del Instituto, específicamente al tamaño de sus pasivos laborales.
 
Dijo concretamente: "Para hacer frente a esta situación, el IMSS ha dispuesto la utilización de la Subcuenta 1 del Fondo de Cumplimiento para las Obligaciones Laborales de Carácter Legal o Contractual, que al 31 de agosto tenía un saldo de 12,231 millones de pesos".

Recordaba el funcionario que ya se usaron 4,403 millones en 2009, 9,900 en 2010, 18,035 millones en 2011 y 6,553 millones en 2012.
 
Por ello, considerando que en promedio se han empleado 9,722 millones de pesos por año, pues simplemente en este 2013 se va a acabar ese recurso.
 
El problema con el IMSS son los tiempos.
 
Pareciera que la reforma de la seguridad social, uno de los puntos del Pacto por México, no va a arrancar en este 2013, como allí se especificaba, pues supone recursos derivados de la reforma hacendaria.
 
El calendario plantea que la convergencia de los diversos sistemas se dará para 2018; es decir, virtualmente en el último año de la presente administración.
 
Pero el reto que tiene aquí y ahora el IMSS es similar al que se les presenta a muchas amas de casa cuando se va acabando la quincena: cómo estirar el gasto.
 
Es en ese contexto que debe entenderse la iniciativa que entró por la vía de un diputado del PRI y que el sector privado teme que se vote en cualquier momento.
 
El efecto práctico es que en algunas empresas en las que hay prestaciones, como ayuda de despensa o vivienda, seguramente habría un aumento efectivo de las cuotas obrero-patronales.
 
La exigencia del sector privado de que la reforma del IMSS se discuta a fondo y no se apliquen medidas aisladas, es plausible. Pero la administración del IMSS sabe que si se espera a que se discuta y apruebe la reforma, probablemente el dinero ya se habrá acabado.
 
El problema con el IMSS es que la descapitalización que padece tiene diversos frentes.
 
Por una parte, está el gigantesco pasivo laboral derivado de su papel como patrón, que no se ha podido resolver en muchos años, a diferencia, por ejemplo, del freno que se le puso en el ISSSTE con la reforma.
 
Pero, además, están los gastos derivados de una atención médica cada vez más costosa por el incremento del número de pensionados entre sus trabajadores afiliados, que no puede financiarse con la estructura de cuotas que hoy existe.
 
La convergencia y portabilidad de los sistemas de salud, uno de los compromisos del Pacto por México, va a sacar muchas chispas y a generar incluso conflictos sindicales.
 
Se puede entender, por esa razón, que no se quiera abordar simultáneamente con reformas como la de telecomunicaciones, la hacendaria o la energética.
 
Si este diagnóstico es correcto, no le sorprenda ver en los siguientes meses otros cambios con un espíritu fundamentalmente recaudatorio, que sólo tiene la intención de darle horas extra a las finanzas del Instituto.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx