Opinión

Hora de que México se siente en la mesa de adultos: ISIS y narcos

 
1
 

 

Estado Islámico

La situación geopolítica mundial cambió dramáticamente después de los atentados en París. A pesar de ataques recientes a Líbano o del derribo del avión ruso en el Sinaí, entre otros, la proximidad cultural de París es esa estridente alarma con la que occidente preferiría no despertar. El atentado mostró la sofisticación de ISIS al coordinar ataques simultáneos, al mover a terroristas conocidos a través de fronteras y pasar desapercibidos por la inteligencia francesa, teóricamente en alerta después de Charlie Hebdo.

Así como un huracán toma fuerza mientras más tiempo esté sobre el agua, un grupo extremista se fortalece controlando territorio; eso ocurrió con Al Qaeda en Afganistán.

Además del resguardo natural que provee el terreno, ISIS se ha hecho de 500 millones de dólares vendiendo petróleo extraído en su territorio.

Hasta sus enemigos lo compran para moverse, y para alimentar bombas de agua o plantas eléctricas. Además del financiamiento recibido de Arabia Saudita y países del golfo, cada vez más renuentes a darlo por sentirse también amenazados, ISIS se hizo de 425 millones de dólares de oro y dinero en efectivo saqueando las arcas de bancos comerciales y del banco central iraquí en Mosul, vendieron 200 millones de trigo en silos iraquíes y hasta se benefician vendiendo en eBay antigüedades (300 millones de dólares de éstas) y arte robados.

Acuñan su propia moneda (que hasta contiene oro), emiten placas para automóviles, y cobran multas de tránsito; cobran impuestos, extorsionan a las empresas que necesitan protección en su territorio, derechos de vía, etc. Son el Estado. La situación en Siria y el norte de Irak no es muy diferente a la que ocurre en Tamaulipas, bajo el control de otros criminales.

Estados Unidos tendrá que enviar tropas a Siria y recuperar territorio. Como dijo el Gral. Michael Hayden, ex director de la CIA: “bombardear a ISIS sin tropas en tierra es como el sexo casual, ofrece satisfacción momentánea pero sin compromiso”. Estados Unidos tendrá que comprometerse. Probablemente, lo harán de la mano del Reino Unido, Francia y otros países amenazados por extremismo musulmán. Eso es lo que ISIS busca: una confrontación total con occidente que les permita reclutar masivamente en esos países, que garantice que a la población musulmana se le va a discriminar y aislar, que les permita mostrar que ellos cuentan con la resolución que ninguna democracia occidental tolerará en una confrontación larga y sangrienta. Desean una batalla apocalíptica, un Armagedón.

México debe posicionarse en la confrontación que viene, gran reto en un país sin política exterior y sin el más mínimo interés por articularla.

Pero, está ahí la oportunidad para sentarnos en la mesa de los adultos.

Manifestémonos contra el terrorismo, declarémonos aliados de la OTAN. Una vez que pase la demagogia electoral estadounidense, sería oportuno que México articule una narrativa inteligente a favor de una reforma migratoria integral para incrementar dramáticamente la proporción de migrantes “documentados” (oportuno cuando sabemos que más mexicanos han salido que entrado en los últimos ocho años), y así permitir que el aparato de seguridad de la frontera dedique sus recursos en la búsqueda de criminales, en coordinación con autoridades mexicanas. México debe ofrecer cooperación más estrecha para controlar su propia frontera sur, y buscar también ayuda estadounidense para recuperar nuestro propio territorio, hoy en manos de cárteles.

Como en el caso de ISIS, la amenaza crece conforme más esté bajo control de éstos, y lo tengan por más tiempo.

Los terroristas no se esconderán entre “refugiados” sirios, como claman políticos ingenuos. Ese es un proceso tardado, en el cual se les pone un incómodo reflector encima. La llave de entrada la tienen coyotes que llevan años traficando indocumentados.

Desde hace tiempo, hay evidencia de terroristas tratando de infiltrarse por México, y no sería descabellado pensar en presencia de ISIS en nuestro país. El eslabón más débil está en territorio totalmente bajo el control de narcos, como Tamaulipas. México debe convencer y convencerse de que el poderío de los narcos y la creciente amenaza de cárteles ideologizados (como Nueva Generación en Jalisco), rebasaron hace mucho la capacidad de policía y fuerzas armadas. Es indispensable una colaboración más amplia con inteligencia y recursos estadounidenses.

Independientemente de argumentos humanos, evidentemente importantes, hay razones económicas profundas para que México trabaje por una reforma migratoria integral y, además, recupere territorio cedido al narco. Las cadenas de abasto regionales se beneficiarían del libre flujo de obreros mexicanos susceptibles a ser entrenados en Estados Unidos pero que vuelvan a trabajar en el Bajío mexicano, por ejemplo. Y si lográramos eliminar el alto costo impuesto por el crimen organizado, se podría detonar enorme inversión en regiones afectadas.

La situación geopolítica del mundo se volverá protagónica. México no puede ni debe ser un espectador pasivo. Si queremos trato de adulto, portémonos como tal declarando partido.

Twitter:@jorgesuarezv

También te puede interesar:

No se miden con el Inegi

El que se adapta gana, el que no, perece

Adulación y crítica excesivas, dos caras de la misma moneda