Opinión

Honda y la necesidad
de algo más que
la Profeco

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Honda

El doloroso caso de los accidentes por las bolsas de aire en automóviles fabricados por Honda, en los que murieron al menos cinco personas en EU, está creciendo a una magnitud cada día mayor, y pone de relieve la necesidad de que un país como México eleve la barra con la que se vigila el desarrollo de esta industria. Veamos.

En Estados Unidos existe una agencia gubernamental llamada National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), que es la encargada de todos los temas de amplio alcance para la industria automotriz, así como para los usuarios y conductores de vehículos. Ella establece los estándares para cuestiones tan sencillas pero tan vitales como los asientos para transportar bebés, y la que lleva la cuenta de las personas que mueren en accidentes de tráfico.

Fue la NHTSA la que impuso la multa a Honda el mes pasado por 70 millones de dólares por muertes y heridas causadas por sus vehículos, que con bolsas de aire de la marca Takata representaban un riesgo importante de explosión, haciendo volar partes metálicas con potenciales efecto letales. El caso ha sido tan grave que este lunes se decidió la salida del presidente de Honda, Takanobu Ito, quien ha sido reemplazado por Takahiro Hachigo. Asimismo, la empresa redujo sus expectativas financieras y recortó su proyección de utilidades hace pocos días.

En México no existe una institución de la envergadura de la NHTSA, por lo que tradicionalmente ha sido la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) la que se ha encargado de los llamados a revisión (recalls) que cada día aparecen más frecuentemente en la industria. Hasta diciembre se hablaba, por ejemplo, de que la Profeco había registrado un total de 150 mil vehículos en llamados a revisión por las bolsas de aire, entre ellos vehículos Honda.

Urge que, si este país se convierte en una de las potencias automotrices globales, se establezca una institución con amplias atribuciones, al estilo de la NHTSA. Porque suena disonante que la misma institución que clausura bares o inmoviliza básculas que pesan pollo o naranjas vigile también la seguridad vehicular, siendo que la industria automotriz es un pilar tan grande aquí.

Honda empezó bien 2015 en el mercado mexicano, vendiendo seis mil 188 vehículos, o sea, 43 por ciento más que en enero de 2014. Asimismo, su nuevo presidente aquí, Hiroshi Shimizu, parece determinado a potenciar las capacidades de su nueva planta en Celaya, que entró en operaciones hace exactamente un año.

A Honda debemos cuidarla para que vea éste como un mercado creciente y con potencial, sí. Pero también debemos vigilarla. No deseamos mexicanos muertos por defectos en sus vehículos. ¿Quién le dará seguimiento a eso? ¿La Profeco?

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