Opinión

Historia sexenal de los salarios mínimos

La caída de los mínimos ha sido muy dispareja, según el sexenio. Veamos qué ocurrió desde la era de López Portillo.

Eran los últimos meses de 1976 y el salario mínimo en el Distrito Federal era de 78.60 pesos diarios.

Llegó la crisis y la devaluación, y cuando terminó el sexenio lopezportillista, estaba en 364 pesos, es decir, había subido en 363 por ciento. Pero la inflación sexenal fue de 417 por ciento, así que allí se dio una primera caída de 10.4 por ciento en términos reales.

Con De la Madrid vino el desastre para los mínimos. Su valor nominal aumentó 22 veces y terminó el sexenio en ocho mil pesos diarios. Pero los precios aumentaron 40 veces, de modo que la caída real fue de 44 por ciento.

Con Salinas, la hiperinflación se controló, pero los salarios mínimos siguieron retrocediendo y en el sexenio cayeron otro 21.1 por ciento, producto de un aumento nominal de 90 por ciento y una inflación acumulada de 142 por ciento.

Ya para entonces, al salario mínimo se la habían adherido un montón de funciones como unidad de medida, y por lo tanto, se usaba como “ancla” contra la inflación. Así que a los trabajadores se les decía, ni modo, aguántense, en otro tiempo será que esto se corrija.

Las cosas no se remediaron con Zedillo. La inflación repuntó tras la devaluación y acumuló un 225 por ciento en el sexenio. Los mínimos, como siempre, sólo crecieron 148 por ciento. Así que, de nuevo hubo una caída de 23.6 por ciento.

Con Fox, ya sin las crisis sexenales que nos sacudieron, el incremento nominal de los mínimos fue de 28.4 por ciento contra una inflación en el sexenio de 30.4 por ciento. Es decir, los mínimos ya sólo cayeron 1.5 por ciento, y de hecho, los salarios contractuales crecieron en términos reales.

Con Calderón, los mínimos crecieron 29.1 por ciento mientras la inflación lo hizo en 28.96 por ciento. Así que, por primera vez en décadas, el mínimo ya no cayó. De hecho creció de manera marginal 0.1 por ciento.

En lo que va del sexenio de Peña, el aumento a los mínimos ha sido de 8.4 por ciento frente a una inflación hasta julio de 5.64 por ciento, lo que implica un aumento real de 2.6 por ciento.

Es decir, los mínimos prácticamente ya no han caído en los últimos 14 años, pero no se han recuperado. Los salarios medios del sector formal, en contraste, crecieron en ese lapso en 21.3 por ciento en términos reales.

Podemos discutir ampliamente qué hay que hacer, pero sin duda, tendrá que ser algo.

Y, sólo para ponerlo en términos muy claros, hoy con el salario mínimo diario se pueden comprar 6.1 kilos de tortilla, en 1976 se compraban 27 kilos, es decir 77 por ciento menos. Se compran hoy 4.9 litros de leche, en ese entonces eran 20.15 litros, una caída de 75.6 por ciento. Se adquirían dos kilos de carne de res y hoy sólo 600 gramos, 70 por ciento menos.

Y lo que es increíble son los pocos huevos… que hoy se pueden adquirir apenas 2.75 kilos de éstos, hace 38 años el salario mínimo compraba 78 kilos, una caída de 96.4 por ciento. Con razón.

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