Opinión

Hillary también quiere revisar el TLCAN

 
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Hillary también quiere revisar el TLCAN.

El líder de los trabajadores del sector automotor de Estados Unidos, Dennis Williams, dijo ayer que la ya nominada candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos le dijo que en caso de ganar renegociaría el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN).

El líder de 400 mil trabajadores de la industria del automóvil indicó que Hillary le dijo personalmente que a su juicio el TLCAN no había tenido el éxito que había creído Bill Clinton, cuando promovió su ratificación en 1993.

La plataforma del Partido Demócrata para la elección de este año dice lo siguiente:

“Necesitamos desarrollar políticas comerciales que apoyen trabajos en Estados Unidos. Es por eso que los demócratas creemos que debemos revisar los acuerdos negociados hace años para actualizarlos reflejando estos principios”.

Aunque Hillary Clinton no ha sido una entusiasta de los Tratados de Libre Comercio, no había expresado tan claramente su crítica hasta este proceso.

En ese discurso se ve claramente la influencia que tuvo la posición de Sanders, que fue consistentemente crítico del libre comercio y los tratados comerciales, y la razón de su llamado a respaldar a Hillary: la plataforma demócrata incluyó varias de sus propuestas.

Pero hay más.

En la medida en que el discurso de Trump también ha sido muy crítico del libre comercio y los tratados comerciales, los demócratas quieren disputar una parte de los electores descontentos por la migración de plantas industriales norteamericanas a otros lugares del mundo.

No importa que las evidencias estadísticas señalen que, en conjunto, el TLCAN le ha significado millones de nuevos empleos a Estados Unidos. Lo relevante en la etapa electoral es atrapar la intención de voto de los electores indecisos.

Hay quienes están tranquilos respecto a la suerte del TLCAN o de otros tratados comerciales, por lo que aquí le hemos expresado: las dificultades legales para suspenderlo.

Pero también porque suponen que se trata de fuegos de artificio, de una guerra de declaraciones que sólo va a significar ruido electoral y suponen que al final de cuentas se va a imponer la racionalidad de las personas y las instituciones.

Aunque reitero que no sería fácil reabrir o suspender el TLC, tampoco creo que haya que consolarse con la idea de que todo es mera demagogia.

Si el tono de la campaña electoral apunta a ver cuál de los dos candidatos es más crítico de los tratados comerciales que “benefician a las empresas y cancelan empleos en EU”, entraremos a un terreno peligroso, pues gane quien gane tendrá una fuerte presión para renegociar tratados. Y reabrir un tratado implica crear una larga etapa de incertidumbre.

Y, desde luego, ni pensar que se pudiera ratificar el TPP antes del término del mandato de Obama.

Será clave el tono que utilice Hillary Clinton en su discurso de aceptación de la candidatura mañana, porque veremos lo que se va a plantear a lo largo de la campaña.

No hay que subestimar las profundas implicaciones que tiene para México esta redefinición.

Hay un modelo económico y comercial que se ha construido desde hace más de dos décadas, y en los siguientes meses podría estar sufriendo el embate más severo de su historia.

Twitter: @E_Q_

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