Opinión

'Hello president Trump,
I am president AMLO'

 
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AMLO. (Cuartoscuro)

No va a haber un consenso político. No va a haber un acuerdo nacional. El presidente Enrique Peña Nieto no podrá obtener un apoyo popular que le permita llegar a un acuerdo con Donald Trump –el hombre más odiado en México– que le dé suficiente cobertura política a los candidatos priistas para la elección en 2017 y 2018.

El ambiente político en México y en Estados Unidos (EU) no permite que se negocie entre los países pensando más allá de 2018 (elecciones intermedias en EU y presidenciales en México).

Les doy un ejemplo de qué tendría que suceder en Estados Unidos para que se pudiera renegociar y ratificar un nuevo acuerdo comercial entre ambos países: En su autobiografía Mi vida, el expresidente William Clinton señala cómo varios expresidentes promovieron el acuerdo.

“Mientras tanto, los otros presidentes me acompañaron en la ceremonia de la firma de los acuerdos paralelos del TLCAN en la sala este de la Casa Blanca.

“Presenté las razones por las cuales el TLCAN sería bueno para las economías de Estados Unidos, Canadá y México, creando un mercado gigante de cerca de 400 millones de personas, el cual fortalecería el liderazgo de Estados Unidos en nuestro hemisferio y en el mundo; y que el fracaso en su implementación significaría la pérdida de empleos que favorecería probablemente a la competencia de bajos sueldos en México más (no menos). Los aranceles para México eran dos y media veces más altos que los nuestros y, aun así, aun estando cerca de Canadá, México era el importador más grande de productos estadounidenses. La eliminación gradual de tarifas debía de resultar en un ‘plus’ para los Estados Unidos.

“Los entonces presidentes Ford, Carter y Bush hablaron en favor del TLCAN. Todos fueron excelentes, pero Bush estaba, en efecto, animosamente generoso conmigo. Él halagó mi discurso diciendo “ahora comprendo, por qué él está adentro mirando hacia afuera y yo estoy afuera mirando hacia adentro”. (My Life. Bill Clinton. Pp. 546,547).

Es increíble pensar que el presidente George Bush, el que perdió la reelección en 1992 ante el candidato novato Clinton, estuviera dispuesto a reconocer el trabajo de Bill en promover lo que fue su gran legado, la negociación del TLCAN.

En su autobiografía, Bill Clinton reconoce la importancia del apoyo de los expresidentes: “Los presidentes dieron apoyos bipartidistas a la campaña, y necesitábamos toda la ayuda que pudiésemos obtener. El TLCAN enfrentó una intensa oposición de una inusual coalición de demócratas liberales y republicanos conservadores, que compartían el temor de que una relación más abierta con México le costaría a Estados Unidos buenos empleos, los cuales no ayudarían a los mexicanos ordinarios, que seguirían mal pagados y explotados sin importar cuánto dinero los empleadores lograran ganar del comercio con Estados Unidos.

“Yo sabía que podían tener razón sobre lo segundo, pero yo creía que el TLCAN era esencial, no sólo para nuestras relaciones con México y América Latina, sino también para nuestro compromiso de construir un mundo más integrado y competitivo.” (My Life. Bill Clinton. Pp. 547).

Reunir a varios expresidentes de Estados Unidos para apoyar cualquier tema en la era Trump no es factible. El reunir varios expresidentes de México para apoyar el TLCAN es simple y llanamente inimaginable.

Y aunque Trump no será enteramente el culpable de que el PRI no regrese a Los Pinos en 2018, seguramente el costo y desgaste político de negociar con Estados Unidos ayudará a hundir el futuro de cualquier candidato presidencial priista.

También panista, aunque se ha visto a los blanquiazules muy pero muy activos en desarrollar su propia estrategia de política exterior. El actual presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya, se reunió en Berlín con la canciller de Alemania, Angela Merkel, para hablar sobre cómo enfrentará México los retos que plantea la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, y el papel del blanquiazul para “fortalecer al país y a los mexicanos”. ¿Hablaría Anaya de la importancia de coordinarse con el gobierno de México? Probablemente no.

Todavía no está claro si en verdad ayuda a Andrés Manuel López Obrador el hecho de que Donald Trump sea su contraparte, si fuera electo. Cuál será la reacción del electorado al imaginarse un spot de campaña donde el presidente Trump se reúne por primera vez con el presidente electo de México: “Andrés Manuel, welcome to the White House”. ¡Oh, Dios!

Twitter: @Amsalazar

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