Opinión

¿Hay espacio para el optimismo?

 
1
 

 

donald Trump

Hacía tiempo que no iniciábamos un año en forma tan complicada como el 2017. En las últimas semanas la perspectiva económica se ha descompuesto sobremanera y es normal el miedo de verse afectado en la solvencia financiera personal.

Pareciera un contrasentido hablar de optimismo, pero la palabra deriva de juzgar los eventos en sus aspectos favorables, lo cual no invalida la posibilidad de estar pendientes de los riesgos y problemas; más bien, está relacionada con la actitud con la que abordamos dichos retos. Sólo evitemos caer en el exceso de ver todo color de rosa, porque en ese terreno tienden a cometerse graves errores; por eso, la prudencia es un ingrediente insustituible.

Dicen que para cocinar a una rana viva es necesario un recipiente con agua templada e irle subiendo poco a poco la temperatura; el confort permite mantenerla quieta y deja de percatarse de sus quemaduras. Sin duda, el efecto Trump nos ha hecho saltar del cazo.

Un reenfoque positivo de toda la turbulencia económica es que salir de nuestra zona de confort nos pone alerta e incluso puede ayudar a tomar mejores decisiones financieras de lo que haríamos en tiempos de bonanza. Es factible aprovechar las oportunidades y también darnos cuenta de la vulnerabilidad.

En forma similar a las empresas, las familias deben procurar invertir y crecer; sólo que la elección de alternativas habrá de ser mucho más fina y cuidadosa por los reducidos márgenes de maniobra.

Es cierto, las estimaciones son de un menor dinamismo productivo, pero las proyecciones todavía son de crecimiento y hay sectores que podrían ir muy bien, pues siempre hay ganadores y perdedores. Es posible mejorar profesionalmente, dependiendo del área en donde se encuentre y de la disposición que uno tenga.

Diferentes compañías transnacionales han manifestado la intención de continuar invirtiendo en México, sobre todo porque les conviene en su estructura de costos.

Es prácticamente imposible cambiar de la noche a la mañana la estrategia de penetración global.

Además, hay estabilidad macroeconómica y las autoridades están atentas a sostenerla y aunque duela la 'medicina' es buena para asegurar la confianza en el manejo de las principales variables como son la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio.

El salir de la zona de confort también implica ver oportunidades comerciales, de negocio y de trabajo, ya sea en otras partes del mundo diferente a Estados Unidos o regionalmente en México.

Ser optimista es buscar la solución y alejarse de la derrota. Tener opciones y descubrir la forma de no sólo darle la vuelta a la adversidad, sino salir fortalecidos.

Twitter: @finanzasparami

También te puede interesar:
¿Hay buenas inversiones para 2017?
Cuando los ricos también lloran
¿Ya hiciste tus propósitos? Cámbialos