Opinión

¿Hasta cuándo entenderán lo que vive la industria manufacturera?

Para poder curar una enfermedad el primer paso es diagnosticarla correctamente. Y es en este sentido que si queremos que el gobierno federal implemente políticas públicas que apoyen a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) del sector manufacturero (la inmensa mayoría) es necesario que vean que dos terceras partes de sus subsectores continuaron enfrentando fuertes problemas en el arranque de este año.

A juicio de algunos analistas, la planta manufacturera nacional ya está en recuperación, después de un desastroso 2013, debido a que ésta creció nominalmente a tasa anual 4.4 por ciento en el primer mes de este año; pero los analistas que sólo ven este dato, están dejando de lado la realidad que viven miles de empresas en el país que han visto sus ventas caer, sus márgenes de utilidad achicarse, y han tenido que despedir personal.

Así pues, no hay que ver únicamente las cifras agregadas y debemos analizar con todo detalle lo que está pasando con las empresas manufactureras en México. Con esto en mente, a continuación presento un breve análisis de cómo las cifras agregadas esconden la realidad de lo que enfrentan la mayor parte de los subsectores manufactureros ahora en día:

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el valor de la producción de los productos elaborados por la industria manufacturera tuvo un crecimiento nominal de apenas 1.9 por ciento en 2013, lo que representa una caída de poco más de 2 puntos porcentuales en términos reales en el periodo. El aumento de 1.9 por ciento fue producto de un incremento nominal de 4.4 por ciento en el valor de la producción de la rama “3361 Fabricación de automóviles y camiones” y de un incremento nominal de apenas 1.4 por ciento en el valor del resto de todas las ramas manufactureras.

Como ya se señaló, en enero de este año el valor de la producción de la industria manufacturera muestra un aumento nominal de 4.4 por ciento respecto al mismo mes de 2013 (prácticamente un estancamiento en términos reales); pero si analizamos con detalle vemos que esto es producto de aumentos nominales de 11.3 por ciento en la rama de fabricación de automóviles y camiones, y de sólo 3.3 por ciento en el valor generado por la totalidad del resto de las ramas manufactureras.

De esta manera resulta evidente que la situación de la industria manufacturera nacional se ve menos mal cuando incorporamos el subsector de fabricación de automóviles y camionetas, y como no va a ser así, si este subsector representó el 14.3 por ciento del valor total de la producción de la industria manufacturera en 2013.

Uno pudiera señalar que esto no debe representar ningún problema, pero sí lo es cuando vemos que la rama de fabricación de automóviles y camiones sólo genera el 1.8 por ciento del empleo en el sector manufacturero en 2013. Y de esta manera queda claro que las cifras del sector manufacturero reflejan en buena medida lo que sucede con la industria automotriz nacional, pero esto no es indicativo de lo que pasa con el empleo. De hecho en el comparativo de diciembre de 2012 al mismo mes de 2013 vemos que el subsector de fabricación de automóviles y camiones contrajo su empleo en 3.8 por ciento, mientras que la totalidad del resto de la industria manufacturera lo elevó en 1.2 por ciento.

Con esto queda claro que la industria automotriz es muy importante por el valor de la producción que genera, pero el resto de los sectores manufactureros son importantes por el valor de la producción que generan y sobre todo por los empleos que representan (el 98.2 por ciento del total).

Lamentablemente parece que esto es algo que las autoridades no tienen presente, y en todo caso se van con la cifra agregada, argumentando que éste ha sido un “buen” arranque de 2014 en materia manufacturera porque hubo un crecimiento de 4.4 por ciento en términos nominales, lo cual está ligeramente por encima de la inflación, pero no ven que si quitamos la rama de fabricación de automóviles y camiones entonces el panorama es muy diferente porque muchos subsectores de actividad presentan caídas en el valor de la producción en términos reales.

Al hacer un análisis mucho más detallado podemos ver que los siguientes subsectores de actividad presentan caídas en términos reales en el valor de su producción en el periodo de enero de 2013 al mismo mes de 2014 (crecieron nominalmente por debajo de la inflación): Industrias metálicas básicas (crecimiento nominal de 4.1 por ciento), Industria química (3.8 por ciento), Fabricación de productos metálicos (3.1 por ciento), Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (2.4 por ciento), Industria del plástico y del hule (2.0 por ciento), Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.0 por ciento), Fabricación de maquinaria y equipo (0.3 por ciento), Industria del papel (0.0 por ciento), Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (0.0 por ciento), Industria alimentaria (-1.3 por ciento), Otras industrias manufactureras (-1.7 por ciento), Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (-2.3 por ciento), Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (2.3 por ciento), y Fabricación de muebles, colchones y persianas (-13.2 por ciento).

De esta manera vemos que hay 14 subsectores de actividad que muestran disminuciones en términos reales en su valor de producción, mientras que sólo hay 7 que presentan crecimiento en términos reales en el periodo de referencia.

Insisto en que estas son las cifras que el gobierno federal debe tener presentes en el momento de diseñar políticas públicas que beneficien al grueso de la planta manufactureras nacional, porque ya vimos que la joya de la corona es la industria automotriz, pero en el subsector de fabricación de automóviles y camiones sólo aporta el 1.8 por ciento del empleo del sector manufacturero en México.

Como lo hemos señalado en pasadas entregas, es fundamental que el gobierno federal tome medidas para atender los siguientes problemas que enfrenta la industria manufacturera nacional:

1. Una economía nacional que no despega, un debilitado mercado interno y cada vez un menor poder adquisitivo de los mexicanos.

2. Crecimiento desmedido de las importaciones provenientes de China, país que ha sido acusado por sectores sensibles de México, como uno que realiza prácticas desleales de comercio internacional (otorga subsidios y realiza dumping).

3. Contrabando y subvaluación, problemas que se han venido agravando en los últimos años; y como lo dijo el miércoles pasado Ysmael López García, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG) en el marco de la inauguración de su feria SAPICA: “consideramos que se deben tomar medidas inmediatas para detener este flagelo; son negocios de unos cuantos, a costa de un gran daño para el país…pierde el fisco y pierde la industria”.

4. Se deben implementar mecanismos automáticos que frenen el daño a la industria nacional derivado del crecimiento desmedido de las importaciones. Y es que así como hay instrumentos que permiten rápidamente abrir el mercado cuando algún bien escasea (por ejemplo: huevo o limón), así debería haber mecanismos expeditos para resolver las amenazas a la planta manufacturera nacional.

5. Dada la debilidad del mercado interno, se deben implementar apoyos de fácil acceso para las MiPymes para la exportación e incursión en nuevos mercados.

Desde luego que hay más cosas por hacer, pero si el gobierno federal se centra en atender estos cinco, veríamos un mucho mejor desempeño de la industria manufacturera en su conjunto, y no sólo en el sector de fabricación de automóviles y camiones.

Hay dos terceras partes de los subsectores manufactureros en aprietos en México, ¿hasta cuándo veremos apoyos concretos para resolver esta problemática? Ojala que el gobierno federal tome cartas en el asunto y evite una mayor desindustrialización de México, ya que no se puede pensar que con los sectores intensivos en capital lograrán darle empleo a todos los que están siendo despedidos en los sectores intensivos en mano de obra.

Director General de GAEAP.


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