Opinión

Hagámoslo Bien

16 noviembre 2016 12:17
 
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ME. Esfuerzos anticorrupción en México carecen de urgencia.

“Hay que derribar los muros de la indiferencia, la apatía y la insensibilidad”. “Tenemos que confiar en la locura de transformar la cultura”. “Vivimos rodeados de muertes inocentes producto de la violación permanente de las leyes, sea una vuelta en U prohibida o una balacera entre pandillas”. “Cambiar a México requiere que salgamos de nuestra burbuja”. “Hacer las cosas bien cuesta trabajo, hay que salir de la comodidad en que vivimos”.

Esas son algunas de las frases que se escucharon este lunes en Monterrey, con motivo del tercer aniversario de Hagámoslo Bien
(www.hagamoslobien.org/), de quienes ya son parte de este movimiento. Se trata de una plataforma multisectorial que capacita y empodera a ciudadanos y organizaciones para que promuevan la cultura de la legalidad en su comunidad.

El origen de esta asociación civil fue la terrible situación de corrupción y violencia que se desató en Nuevo León durante el gobierno de Medina.

Como respuesta a los escándalos del gobernador y a los crecientes niveles de crimen, un grupo de ciudadanos impulsó este movimiento que hoy agrupa universidades y escuelas, equipos de futbol, empresas, cámaras y asociaciones del sector privado, ONG, iglesias y líderes de opinión.

En la Ciudad de México conocemos poco, y menos aún seguimos, el trabajo de una cantidad enorme de asociaciones que existen a nivel local, trabajando en soluciones concretas a los problemas del país.

Padecemos un centralismo que nos nubla la vista y no nos permite aprender del éxito y de la labor de estas organizaciones; ya sea en Ciudad Juárez, en La Laguna, en Tijuana y en muchos otros lugares del país.

Hagámoslo Bien es un claro ejemplo de que urge hacer conciencia en México de que todas nuestras acciones, pequeñas y grandes, son los ladrillos para construir un país distinto. Exigir políticos honestos comienza con una ciudadanía que cumpla cabalmente con sus obligaciones y que tenga la estatura y la autoridad moral para que sus derechos no sean atropellados. ¡Más nos vale que seamos capaces de lograrlo!

Twitter: @julio_madrazo

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