Opinión

Hacía la implementación de una política de sustitución de importaciones

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yuan (reuters)

Para terminar con el mediocre crecimiento económico de México, el cual ha sido de apenas 2.6% anual en promedio de 1994 a la fecha, es indispensable que haya un ajuste en el modelo económico que hemos seguido, el cual se ha basado esencialmente en un aperturismo comercial indiscriminado que pone a las empresas manufactureras nacionales a “competir” a como dé lugar con las extranjeras, pero al mismo tiempo se ha conservado la protección para ciertos oligopolios en áreas estratégicas para la competitividad, los cuales cobran costos excesivos por los bienes y servicios que proveen, lo que resulta en un elevado costo-país en diversas actividades económicas.

Para comenzar a cambiar la realidad de México en materia de crecimiento de la producción y del empleo, es fundamental que se aproveche la coyuntura actual en materia de tipo de cambio y se implemente de manera inteligente una política de sustitución de importaciones, lo cual no implica regresar a viejos esquemas proteccionistas e intervencionistas por parte del Estado, pero si, el que se establezcan políticas públicas tendientes a reconstruir los encadenamientos productivos.

Teniendo lo anterior en mente, cabe señalar que en lo que va del mes de septiembre de este año el tipo de cambio ha promediado 16.765 pesos por dólar, un nivel 26.6% más alto que el observado en el mismo mes de 2014. Por su parte, en el mismo periodo el yuan chino se ha encarecido 22.1% al pasar de 2.1564 a 2.6331 pesos por moneda china.

Esto significa que los productos provenientes tanto de Estados Unidos como de China se han encarecido en al menos dicha proporción en el último año, lo que sin duda abre la posibilidad de que algunas de las importaciones que realizamos desde dichas naciones puedan sustituirse con productos hechos en México al haberse hecho estos últimos relativamente más baratos.

Para ilustrar esto veamos en ejemplo sencillo. Supongamos que hace un año un par de suelas para unos zapatos tenía un costo de 40 pesos en México, y que las suelas similares costaban en China 13.00 yuanes (unos 28.03 pesos al tipo de cambio de ese entonces), si a este precio le sumamos el correspondiente arancel, IVA, gastos de flete, logística, etc. pues entonces la suela de China podría estar puesta en México a un costo de unos 36 pesos. Es lógico que siendo la suela importada más barata que la nacional, habría quienes se inclinarían por consumir suelas importadas y no las nacionales.

Pero ahora con el tipo de cambio actual de 2.6331 pesos por yuan, la misma suela importada de China ya no cuesta 36 pesos, sino poco más de 44 pesos, lo que hace mucho más atractivo el consumir suelas nacionales y no las importadas.

Y pues así como este ejemplo podemos mencionar cientos de productos que ahora son más baratos los nacionales que los importados, lo que abre la puerta para que se pueda implementar efectivamente una política de sustitución de importaciones en favor de la producción y empleo nacionales. Sin duda hay productos que no deberían ser producidos nacionalmente ya que no tenemos una ventaja comparativa en ellos y sería un desperdicio de recursos (ineficiente) pretender fabricar en México de todo, pero si hay muchos otros productos (como el ejemplo de las suelas y todas aquellas actividades intensivas en mano de obra) que sin problema podemos producir nacionalmente, lo cual sería muy benéfico por el efecto multiplicador de la demanda que se ocasionaría.

¿Qué se requiere para una correcta implementación de una política de sustitución de importaciones? En primer lugar que el gobierno federal y los gobiernos de los estados den incentivos para la reconstrucción de los encadenamientos productivos que fueron destruidos con el proceso de apertura comercial y baja de aranceles unilateral e indiscriminada que se ha venido dando en los últimos años.

Y es que el haber estado firmando acuerdos comerciales internacionales que no nos generan oportunidades de negocio, pero que si entregan nuestro mercado a empresas extranjeras, fue sumamente dañino para la planta manufacturera nacional. Y peor aún resultó la baja unilateral de aranceles a la importación decretada en diciembre de 2008, ya que se puso a los empresarios nacionales a competir con sus pares de otras naciones (como China y Vietnam) cuando en México no existían las condiciones para hacerles frente por la existencia en nuestro país de múltiples monopolios y oligopolios (banca, telecomunicaciones, energía, etc.) que generan costos de producción mucho más elevados. Se supone que los aranceles sirven para compensar las diferencias en costo-país entre naciones, pero en el caso de México se disminuyeron los aranceles sin que en su momento el gobierno federal tomara medidas para también bajar el costo-país en favor de la competitividad de las empresas nacionales.

¿Y entonces cómo reconstruimos los encadenamientos productivos? De entrada privilegiando lo “Hecho en México” y para ello es fundamental que exista suficiente información respecto a quien produce qué y donde. Suena simple, pero en realidad requiere de un enorme esfuerzo para que los empresarios nacionales puedan saber quién produce lo que buscan antes de irse por el camino fácil de realizar importaciones. En este sentido ha habido avances importantes por parte del INEGI a través del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), pero le ha faltado difusión y que se consolide para que los empresarios nacionales puedan a través de este instrumento dar a conocer la oferta de lo que producen.

Por otra parte, es muy importante para la sustitución de importaciones el que los recursos que se otorgan a las empresas a través de organismos como el Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) y PROMEXICO sean otorgados privilegiando el grado de integración con proveedores nacionales. Es decir, si hay dos proyectos viables, se debe apoyar aquel que demuestre que va a beneficiar no sólo a la empresa en cuestión, sino a un mayor número de empresas en la cadena productiva.

Otro aspecto importante es que las grandes cadenas comerciales, sobre todo aquellas afiliadas a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) tengan una mayor conciencia del beneficio que traerá al mercado interno el que se fomente el empleo y el mercado interno. Así, pueden modificar sus patrones de compra y procurar ser más “nacionalistas” adquiriendo un mayor porcentaje de productos nacionales para ser exhibidos en sus anaqueles y pisos.

Desde luego que una campaña nacional en medios de comunicación, promovida por el gobierno federal, también sería benéfica. Si bien es cierto que una enorme cantidad de las decisiones de compra está basada en el precio, si la población comprendiera mejor que el consumir productos hechos en México eventualmente les redituará un beneficio por una mayor creación de empleos, pues esto podría ayudar a crear sinergia positiva.

Un punto adicional tiene que ver con el desarrollo de infraestructura de comunicaciones, y es que en la medida en que se reduzcan los tiempos y costos de traslado entre las diversas regiones del país pues será más factible que los empresarios del sur del país le compren a los del norte y viceversa. Es así que en el Presupuesto de Egresos de 2016 se debe cuidar que los montos destinados a la construcción de nuevas carreteras y mantenimiento de las ya existentes no disminuya, y por el contrario que éste aumente.

Hay muchas acciones más que se pueden tomar como la generación y fortalecimiento de más y mejores clusters empresariales en diversas regiones del país. Esta es una acción que dará resultados a más largo plazo, pero es fundamental para atraer más clientes y ampliar el mercado; además de que se genera una mayor especialización y división del trabajo, lo cual eventualmente se traduce en mayor productividad.

La lista de cosas por hacer puede continuar, por lo que sería importante que el gobierno federal realice una consulta a los diversos sectores productivos para generar un banco de programas y proyectos tendientes a generar la sustitución de importaciones que se requiere para dinamizar nuestra economía. Reitero que no se trata de regresar a esquemas proteccionistas ya superados, pero si, de que cerremos la válvula a la creciente importación de productos (sobre todo asiáticos) que año con año van destruyendo los pocos encadenamientos productivos que quedan en nuestro país.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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