Opinión

¿Hacia dónde va el peso? Quizás a ningún lado

El proceso de fortalecimiento generalizado del dólar parece haberse moderado a partir de mediados de diciembre. Tanto monedas desarrolladas -con alguna importante excepción- como emergentes han tenido un cierto respiro. El peso no ha sido la excepción. No obstante, los determinantes del dólar fuerte no parece que se vayan a esfumar de la noche a la mañana, podrían acompañarnos durante el año.

Parece haber cierto consenso que las divergencias macroeconómicas y de política monetaria globales se encuentran detrás del fuerte fortalecimiento del dólar, especialmente evidente a partir de noviembre pasado.

Estados Unidos continúa como la única economía desarrollada que ha ido consolidando un proceso de recuperación sostenida, mientras que otros ejes de crecimiento mundial –tanto desarrollados como emergentes– muestran un bajo ritmo de crecimiento económico o hasta recesiones técnicas.

El anterior contraste es congruente con la divergencia en posturas de política monetaria, amén de un proceso de “vuelo a la calidad” que ha favorecido la entrada de capitales a los mercados estadounidenses.

En el último mes, el proceso de fortalecimiento generalizado del dólar se ha moderado. Sus determinantes siguen vigentes; no obstante, tal respiro pericial podría reflejar cierto ajuste en primas de riesgo una vez moderado el nerviosismo en los mercados financieros.

El peso no ha estado aislado de dicho fenómeno y se ha revalorado recientemente. En particular, entre el 5 y el 12 de enero, el peso se ha recuperado en casi 2.0 por ciento frente al dólar, ubicándose actualmente cerca de un nivel de 14.7 en el caso del spot. Así, entre el 18 de noviembre del año pasado a la fecha, el debilitamiento acumulado del peso mexicano se ubica en 8.10 por ciento –éste llegó a ubicarse en 10.2 por ciento hasta el 5 de enero.

¿Hacia dónde va ahora el peso? Si lo que hemos visto en sesiones recientes es un ajuste de primas de riesgo hacia niveles más justificados por las cifras de crecimiento y las expectativas de política monetaria a nivel global, posiblemente el peso encuentre cierta estabilidad alrededor de una media de 14.60 (nuestro estimado de corto plazo), es decir, no muy lejos de sus niveles actuales.

Un espacio de revaloración significativa del peso podría estar restringido por la vigencia de los determinantes del fortalecimiento del dólar y por la incertidumbre que continúa rodeando al desplome en el precio del petróleo y su afectación sobre monedas tanto commodity como las que no lo son.

Lo que sí se ha presentado, y podría ser el caso para el corto plazo –digamos en un horizonte de tres meses–, es una mejoría relativa del peso frente al dólar en comparación con el desempeño de otras monedas emergentes.

En particular, mientras que durante buena parte del proceso de fortalecimiento del dólar el peso mexicano ha sido una de las monedas más afectadas en el portafolio emergente, en los últimos días (5-12 de enero) la misma se ha ubicado entre las principales ganadoras.

En el escenario cambiario mundial no todo se ha dicho, los determinantes de un dólar fuerte siguen vigente y los contrastes internacionales continúan. Este es un año donde los mercados anticipan eventos significativos en materia de política monetaria y no pocos riesgos geopolíticos subsisten; en el camino posiblemente se nos unan los imprevisibles. En este contexto, considero que lo más congruente es continuar apoyando una cultura de manejo de riesgos cambiarios.

Twitter: @joelvirgen