Opinión

Hacia 2017

  
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Donald Trump

Creo que está claro que el mayor reto que México enfrentará en 2017 será la relación con Estados Unidos, de forma que es conveniente dar una primera revisada al equipo del adversario. Donald J. Trump, como usted sabe, es una persona de escasa cultura y educación, de modales bruscos, por decir lo menos, y con una opinión exageradamente buena de sí mismo, y mala de los demás, especialmente de las mujeres y de quienes tenemos más melanina. Pero, siguiendo el sabio refrán de que no hay loco que coma lumbre, revisemos el equipo que va construyendo.

En su oficina ha nombrado personas como él: su consejero político es Steve Bannon, coordinador de un sitio en internet (Breitbart) conocido por compartir el desprecio de Trump hacia mujeres y minorías raciales (eso de raza lo siguen usando en Estados Unidos, aunque no tiene ningún sentido ni biológico ni sociológico, ni modo). Su consejero de Seguridad Nacional es el general Flynn, que no goza de buena reputación en las fuerzas armadas de Estados Unidos, y que es demasiado cercano a los rusos. Y nombró como adjunta en ese lugar a Kathleen McFarland, que era la comentarista de Fox News en este tema. De este grupo sólo podemos esperar que funcione como eco de Trump.

En el gabinete las cosas están mejor. En la Secretaría de Estado nombró a Rex Tillerson, director general de Exxon, y al que los medios han acusado de ser cercano a Putin porque recibió una medalla del dictador ruso, en reconocimiento a las inversiones de Exxon en el ártico ruso. La verdad es que Tillerson es mucho más cercano a México que a Rusia, de forma que no sería mala idea que lo confirmen en el puesto. Algo parecido ocurre con el secretario de Defensa, el general James Mattis, que fue jefe del Comando Central estadounidense y comandante aliado supremo de la OTAN, y tiene una opinión de Putin muy diferente de la que Trump ha externado. Para ratificarlo, se debe modificar la ley actual que exige siete años de baja de las fuerzas armadas, mientras que Mattis lleva apenas cuatro.

En el tema económico, Trump confía mucho en Goldman Sachs, puesto que ha nominado a su director general como secretario del Tesoro, y a un financiero muy cercano, Gary Cohn, como director del Consejo Económico Nacional. Relacionado con ello, en Comercio el secretario designado es Wilbur Ross y el adjunto es Todd Ricketts, ambos millonarios, pero el segundo bastante más joven (y además, dueño de los Cachorros de Chicago). Falta por nombrarse al encargado de relaciones comerciales, que puede ser Dan DiMicco, acerero. En principio, no parece que sea imposible hablar con este trío, aunque claramente buscarán mejorar la posición de Estados Unidos en el NAFTA.

Mucha polémica ha conseguido Trump en otros nombramientos: Scott Pruitt en la Agencia Ambiental (no es fanático del cambio climático), Rick Perry en Energía (lo mismo), Andrew Puzder en Trabajo (dueño de una cadena de comida rápida, está en contra del salario mínimo), Tom Price en Salud (gran opositor del Obamacare), Betsy de Vos en Educación (contraria al sistema tradicional de educación pública). Todos estos nombramientos han sido fuertemente criticados en medios, especialmente por quienes ya habían criticado a Trump y apoyado a Hillary. Pero eso pasa con las elecciones: el que gana decide en qué dirección va la política pública.

No hay que perder de vista que la primera dama no será la esposa de Trump, sino su hija Ivanka, de forma que el primer yerno, Jared Kuchner, seguirá siendo uno de los más poderosos allegados al presidente estadounidense. Esa es la alineación del contrincante, pues.

Profesor de la Escuela de Gobierno,Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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