Opinión

Hacer sus guardaditos

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Tesorería del DF

Sorprende el optimismo, por lo menos público, de algunos gobernadores, que ante lo que viene, declaran que los ingresos de los municipios están garantizados, lo que es una verdad a medias, pero no se les dice que tienen que recaudar mejor el impuesto predial y ajustar sus gastos, para prepararse mejor para lo que sucederá en 2016. En enero de este año las participaciones pagadas superan 4.0 por ciento las estimadas; sin embargo, en relación a 2014, la recaudación participable real cae 5.0 por ciento y las participaciones 6.0 por ciento también real y eso que para enero se usa la RFP de diciembre con datos en el caso petrolero de noviembre.

Dado que las coberturas se pagan al finalizar el ejercicio fiscal y que el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas después de cada trimestre, y la diferencia para llegar al 100 por ciento al terminar el año fiscal, el impacto sobre los flujos será inevitable.

Los gobernadores deben tener claro que tendrán que instruir bien la revisión de los irreductibles de su gasto, realizar ajustes en su gasto corriente, en el de difusión por supuesto y aplazar para mejores tiempos proyectos que no sean indispensables ni urgentes. Sus colaboradores deben decirles que tendrán mayores problemas para pagar los pari passus, y así tener acceso a programas federales, que ya muchos estados no han podido aportar. Es importante que eviten cubrir los excesos o faltas de previsión presupuestal de los presidentes municipales.

Acercándose diciembre es común que los presidentes desfilen frente a las oficinas de los gobernadores o de los secretarios de Finanzas para que les ayuden a pagar sus aguinaldos, pero también es cierto que en muchos son excesivas sus plantillas burocráticas, que gastan demás en el protocolo y en la publicidad gubernamental, además de que no hacen previsiones para las contingencias en su programación del gasto. Si tienen ingresos adicionales, en lugar de hacer, por ejemplo, un fondo de contingencia para diciembre o gastos extraordinarios por desastres naturales, lo gastan en “lo que pide el pueblo” y al final ruegan a los funcionarios estatales que se les ayude. Éstos, los estatales, a veces lo hacen porque no les pagan completas las participaciones y se las “van guardando”, otros por la presión terminan dándoles recursos adicionales, que pesan sobre las finanzas estatales. Pero hoy los gobernadores tienen que saber que ni ellos podrán honrar sus compromisos si no empiezan a gastar mejor y formar reservas para los tiempos difíciles, lo que deben decir a los municipios.

Una anécdota: una vez un gobernador que antes fue presidente municipal preguntó al secretario de Hacienda en turno si era correcto hacerles su guardadito: “aunque yo lo fui, los presidentes municipales son muy tercos y al final me están pidiendo y presionando para más recursos”. El secretario con ironía le contestó que era buena idea que se podría aplicar a los gobernadores que hacían lo mismo.

Hoy las entidades tienen serios problemas en sus haciendas públicas y más complicadas serán este año. Además de la caída real de sus participaciones y de ya no recibir excedentes petroleros desde 2009, tienen enfrente las presiones de gasto de los pari passus y de los déficit del gasto educativo. Es hora de dejar el populismo navideño y pensar que más burocracia no resuelve los problemas, los agrava.

Por otra parte, muchas veces las angustias de los secretarios de Finanzas no son conocidas ni contempladas por sus jefes. Sería bueno que el actual presidente de Conago haga alguna reunión especial para transmitir a sus colegas las reflexiones anteriores, y digo Jorge Herrera porque fue un buen secretario de Finanzas antes de ser gobernador en su tierra, Durango.

Twitter: @davidcparamo

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