Opinión

Hace seis años

 
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Peña. (Cuartoscuro/Archivo)

El 27 de noviembre de 2011, hace seis años y 19 días, el exgobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, registró su solicitud de precandidatura del PRI a la Presidencia de la República.

Los documentos requeridos fueron entregados a la Comisión Nacional de Procesos Internos del PRI.

Fue el único aspirante que se registró en el plazo definido, por lo que fue declarado precandidato único del tricolor.

Peña había dejado apenas dos meses y semanas antes la gubernatura del Estado de México.

Sin embargo, su candidatura presidencial se había construido desde años atrás.

El dictamen de procedencia de su precandidatura se hizo efectivo el 17 de septiembre de 2011 y a partir de entonces ya fue oficial.

No hubo ‘liturgia’ priista entonces.

La historia del candidato del PRI hace un sexenio fue muy diferente de la que tendremos hoy.

Aunque por algunos meses Manlio Fabio Beltrones aspiró a ser candidato del PRI, finalmente le dejó el terreno libre a Peña Nieto.

No había un gran elector, como ocurre cuando hay un presidente priista.

La fuerza de la candidatura de Peña se hizo manifiesta en los registros de las encuestas a principios del 2012. La contienda era ampliamente dominada por el candidato del PRI, con Josefina Vázquez Mota en un distante segundo lugar y López Obrador en tercera posición.

La dinámica de la campaña modificó el orden y puso en segundo lugar a AMLO, aunque nunca desafió el primer lugar de Peña. Josefina se fue pronto al tercer puesto.

La campaña priista se orientó a administrar la ventaja que tenía, lo que al final de cuentas le alcanzó para ganar la contienda.

López Obrador, sin embargo, fue el candidato que más ascendió en la campaña.

La dinámica fue muy diferente a la de 2006, año en el que López Obrador perdió la ventaja que tenía al arranque y además perdió la elección.

Hoy, como en 2006, el candidato de Morena, que en las dos ocasiones anteriores fue de las izquierdas, arranca con ventaja. Pero esta vez ya no tendrá tras de sí a las mismas fuerzas. La izquierda se fracturó.

Por otro lado, se pretende escalar a la federación, la alianza que en ciertas circunstancias se estableció entre PAN y PRD, adicionando al Movimiento Ciudadano.

Quizás tengamos candidatos presidenciales independientes, lo que nunca había ocurrido.

Y hay indicios de que, por primera vez en la historia, el candidato del PRI no será un militante del PRI.

Si, con este cuadro, hay quien piensa que los modelos que se usaron en otras campañas nos sirven para entender ésta, más vale que lo piense dos veces.

Vamos a estar en 2018 ante fenómenos políticos inéditos que hacen factible que pasen muchas cosas.

En particular, para el PRI, el partido en el gobierno, hay un mundo de diferencia con la circunstancia de hace seis años.

En ese entonces era el partido opositor que venía por la revancha, con un candidato que ganó de punta a punta la competencia.

Hoy, se trata de un contexto completamente nuevo.

La última vez que el PRI postuló a un candidato siendo el partido en el gobierno, perdió.

Así que el desafío que tiene no es menor.

Y, no es correcto que AMLO siempre baje su intención de voto durante las campañas. No es lo que pasó hace seis años, pero sí ocurrió hace 12.

El mundo es hoy diferente, literalmente, y nada está escrito.

Ya no se ganan elecciones recorriendo todos los pueblos.

Twitter: @E_Q_

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