Opinión

Hace falta un Memo Ochoa en el gobierno

¡Cómo haría falta un Memo Ochoa en el Congreso y en el gobierno!

Las cualidades que hicieron imbatible ayer al portero mexicano, serían más que bienvenidas para el proyecto de reformas que ha emprendido este gobierno.

Como están las cosas en la política le meten al proyecto goles buenos, pero la mayoría son golecitos bobos… por la falta de un buen portero.

Una de las cualidades que tiene el exportero del Ajaccio, que ahora por cierto anda desempleado (¡imagínese!), es que no perdía detalle y tenía la atención aguda y aguzada.

Uno de los problemas que ha tenido la estrategia de este gobierno ha sido precisamente la desatención.

No se calculó bien a bien el impacto de la reforma fiscal y no se aseguró que el flujo efectivo del gasto público llegara hasta los proveedores en los primeros meses de este año.

Por eso, y por el imponderable frío del norte, los resultados del primer trimestre fueron peores a lo previsto.

Pero el tema no sólo ha sido la economía.

Resulta que en la política tampoco hubo la atención necesaria y las leyes secundarias en materia de energía y telecomunicaciones no salieron en el tiempo debido, y todavía ayer por la tarde los panistas se sentaban y se levantaban de las negociaciones, por jaloneos en la legislación política.

Si para el gobierno es igualmente importante un detalle de la legislación electoral que las leyes secundarias en energía, habría motivos para preocuparse. Pero si resulta que no hay esa atención cuidadosa para responder a los tiros rápidos a la portería, entonces… hay más razones aún para preocuparse.

En telecomunicaciones, había un dictamen con el que se quería meter gol, y el resultado fue que las distracciones llevaron a que más bien fuera un autogol.

En la reforma política, descuidaron las bandas, y ahora resulta que allá por los costados algunos gobiernos y congresos estatales rebeldes pueden echar por tierra la jugada completa de las reformas, por su negligencia para ajustar sus marcos electorales estatales.

Algo que sin duda también tiene Memo Ochoa es humildad.

Imagínese que se hubiera puesto como Vela, es decir, como Carlos Vela, y le hubiera dicho al “Piojo” que aceptaba estar en la Selección sólo si le aseguraba la titularidad.

Para poder desempeñarse como lo hizo Ochoa, no dude que hasta ayude estar desempleado.

Con las espectaculares atajadas de ayer, Ochoa sabe que le puso varios ceros más a su futuro salario. Y si hace otras más se va a poner en los cuernos de la Luna.

Muy diferente a Iker Casillas, al que no bajan de ser el mejor portero del mundo, y que cometió errores de primaria.

Si los operadores políticos y económicos de todos los niveles en el gobierno de Peña no se concibieran como los salvadores de la patria, sino como servidores públicos que empiezan a hacer su trabajo, y que requieren todavía acreditarse por un tiempo prolongado para que su trabajo realmente tenga valor, seguramente tendrían actitudes diferentes.

¿Quién podrá ser el Memo Ochoa del equipo comandado por Enrique Peña?

Twitter: @E_Q_