Opinión

¿Habrá pronto el primer banco ético en México?


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Amanat. (amanat.mx)


La crisis financiera internacional, iniciada en 2008 en Estados Unidos, no sólo dio el paso a criticar más a los bancos por el problema que generaron en todo el mundo con sus “hipotecas basura”, sino también hizo que un pequeño grupo de bancos optaran por otro camino: ser bancos éticos, en donde el objetivo principal no es hacerse más ricos.

Para Joan Antoni Melé, quien fundó Triodos Bank en España, los grandes bancos “son gigantes de pies de barro y la fuerza que tienen son de los clientes”. Los clientes, dice, tienen el poder y ojalá cambien y vayan con bancos éticos, porque hoy algunos bancos sólo se publicitan así, por lo que considera “no son éticos, son más bien oportunistas”.

Por ello, Joan Antoni Melé se ha impuesto la tarea de que más bancos éticos enfocados, no sólo en obtener ganancias, operen en el mundo y, por ello, hoy en México, junto con Pablo Aboumrad y Claudio Fabiano, ambos directores de Amanat —que es una empresa mexicana dedicada a la estrategia y gestión socio-ambiental de proyectos de inversión— buscan atraer inversionistas para que en un plazo de tres años se obtenga la licencia bancaria para operar un banco con una filosofía basada en la ética.

La banca ética, asegura, ya tiene más de cuatro décadas de operar en Europa, en donde uno de sus objetivos es ser transparentes en sus acciones, tanto desde el momento de quienes dan el dinero para crearlo, como en dónde se destina cada uno de los créditos y la finalidad que se le dará a ese recurso, principalmente para cuidar el medio ambiente, la cultura, las artes y la inclusión social.

Es decir, que el dinero simplemente circule de otra manera. Consideran que hay que valorar, más que la rentabilidad económica, la rentabilidad social de un banco y lo que puede hacer por los demás, ya que “es urgente y necesario que haya al menos un banco pensando más en los ciudadanos que en las utilidades”.

Aunque —aclara Joan Antoni—“un banco debe ser sin duda rentable, ya que no es una ONG ni una fundación de caridad pero, a diferencia de los demás, primero son las personas, luego el medio ambiente y el tercero el beneficio económico y cobrar de acuerdo al perfil del cliente”.

No es una banca alternativa, asegura, sino ganar dinero respetando a los demás, desde un pago digno a sus trabajadores, por ejemplo, o menores tasas a sus acreditados siempre que tengan un proyecto sustentable y que ayude en algo a las personas o el medio ambiente.

Esto porque, estiman, “hoy cada vez más personas entre 20 y 45 años valora otras cosas más que el dinero, como el cuidar el medio ambiente, la espiritualidad, la salud, buscan trabajar más en equipo que tener un salario alto. Hoy se está cambiando y la banca también debe hacerlo y crear una economía consciente y diferente.

En Chile y en Argentina ya hay avances de instalar un banco de este tipo, e incluso las autoridades de esos países se han visto interesadas, aseguran. En nuestro país, la moneda está apenas en el aire.

Twitter:@JLeyvaReus

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