Opinión

¡Hablemos bien de México!

 
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Ángel de la independencia

Hace unos días fui el moderador de un panel, dentro del programa del Foro Internacional IMEF 2016 en Monterrey. Visitar esa ciudad es siempre un placer, porque se puede sentir ese orgullo regio por su tierra, por su gente, por lo que han conseguido, pero sobre todo por el futuro que están forjando. Parece imposible encontrar a un regiomontano que no sienta orgullo de serlo, que no hable maravillas de su tierra y que no esté convencido de que Monterrey es el mejor lugar en el mundo para vivir, para encontrar oportunidades y para que su familia encuentre la mejor calidad de vida.

Creo que los regios tienen razón en estar orgullosos pero estoy convencido que al igual que Monterrey, también Guadalajara, Mérida, Puebla, León, Querétaro y muchas otras ciudades del país ofrecen condiciones excepcionales para hacer negocios, para invertir y para formar una familia.

En el mismo foro organizado por el IMEF, la firma PwC presentó su Encuesta Global Anual de CEO´s, en la que líderes empresariales comparten su visión. Con mucho gusto pude observar que México forma parte de la lista de los mejores destinos para invertir y una de las economías con mayor perspectiva de crecimiento para 2016.

Para mi sorpresa, en quinto lugar está Brasil. Los CEO´s de empresas importantes deberían saber que por segundo año consecutivo la economía brasileña sufrirá una contracción de casi 4.0 por ciento, que está sufriendo por la caída de los precios de las materias primas, que tienen una crisis política y que seguramente tardarán varios años en poder ver una recuperación.

Después de preguntarme varias veces cómo era posible que gente bien informada pudiera tener esta opinión, recordé algunas anécdotas que pueden explicar esto.

Hace algunos años se decía que la mayor similitud entre mexicanos y brasileños era que ambos hablábamos muy bien de Brasil, haciendo referencia al orgullo de la comunidad de ese país y criticando a la sociedad nacional que en lugar de hablar bien de México, se expresaba mejor de dicho país.

La segunda historia me la compartió el director general de Nafin en una reunión del Consejo Consultivo Empresarial para el Crecimiento Económico de México; en esa ocasión me platicó que en Washington DC pudo observar cómo los brasileños hacían sus cabildeos en equipo, mientras que los mexicanos generaban esfuerzos aislados.

Finalmente recuerdo que el expresidente Lula da Silva señalaba como principal motivo del liderazgo de Brasil la construcción de una marca país con personalidad fuerte ya que todos sus connacionales enfatizaban lo positivo y obviaban lo negativo.

Recordar estas anécdotas me ayudó a entender por qué, a pesar de que Brasil está pasando por un momento muy difícil, sigue existiendo la percepción de que las cosas están bien y eso hace que sigan recibiendo inversión extranjera, que por las fortalezas de nuestro país debería venir a México.

Con el surgimiento de las redes sociales, hoy son las personas quienes escriben la realidad sobre un personaje, una comunidad, una ciudad o un país. No podemos pensar que, utilizando únicamente los medios de comunicación tradicionales, es posible desarrollar una campaña lo suficientemente sólida para construir la marca México.

Los mexicanos tenemos que convencernos de la grandeza de nuestro país y contárselo al mundo. ¿Cómo? Hablando bien de México, destacando en nuestras conversaciones, publicaciones en redes sociales y cualquier tipo de comunicación, las bondades que tiene nuestro país, su estabilidad macroeconómica, el bono demográfico, su mano de obra calificada, sus destinos turísticos, la calidez y calidad de su gente, la privilegiada situación geográfica como vecinos de la mayor economía del mundo y muchas otras cosas más.

Los ojos del mundo están puestos en México. Si no nos convencemos de que México es un gran país y vamos a presentárselo al mundo, seguiremos rezagados detrás de países con mucho menor potencial y fortalezas que nosotros.

¡Hablemos bien de México! ¡Cambiemos la percepción!

El autor es presidente del IMEF.

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