Opinión

Guerras de lodo

La lucha por la presidencia del PAN fue salvaje y ruin hasta el final. Denuncias penales y ante los órganos electorales, grabaciones realizadas en forma ilegal para rociar de corrupción a los hombres cercanos de Gustavo Madero, y una encuesta apócrifa plantada en un periódico de la ciudad de México para mostrar que Ernesto Cordero estaba totalmente derrotado, cerraron los últimos días de la campaña. Pero nada demuestra lo vitriólico de la contienda, que lo que sucede en Puebla, el gran campo de batalla electoral panista, donde los odios están desatados.

Ana Teresa Aranda, que fue secretaria de Desarrollo Social en el gobierno de Vicente Fox, una de las operadoras más eficaces en Puebla, ha sido una sistemática opositora del gobernador Rafael Moreno Valle, a quien insultaba en público y del que se burlaba, por lo que pagó su osadía con hostigamientos policiales que incluyeron el allanamiento de su casa una madrugada de este año. Las advertencias, que tenían el sello del gobernador la obligaron a replegarse, hasta que entró orgánicamente a la campaña de Cordero, y volvió al ataque, gritándole “tirano” al cual no le teme.

Moreno Valle es el encargado de la campaña de Madero de operar electoralmente en todos los estados del sur del país, a donde envió representantes. Vigilado por el equipo de Cordero, lo pillaron utilizando un helicóptero del gobierno para viajar a mítines de Madero, y lo acusaron ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales por desvió de recursos públicos para beneficiar actos de campaña. Miembros de la campaña de Cordero dijeron que este miércoles fue detenido varias horas un avión que transportaba dinero de Moreno Valle para operadores electorales en el aeropuerto de Oaxaca, pero que el Ejército, que no les permitió acercarse a la nave, liberó a los pilotos y el avión para que pudiera regresar a Puebla.

El gobernador ha respondido a su estilo, indirecto pero contundente. La diputada federal Blanca Jiménez Castillo, que es ariete de él, pidió a la procuraduría poblana que investigue al coordinador de la campaña de Cordero en el estado, Francisco Fraile, por el presunto desvío de recursos públicos para favorecer a su familia y sus amigos, durante el tiempo en que fue delegado del Seguro Social en la entidad, entre 2009 y 2013. “Moreno Valle quiere meter a la cárcel a Fraile”, dijo un miembro de la campaña de Cordero, cuyo financiero es Daniel Karam, director del Seguro Social en la segunda parte del gobierno de Felipe Calderón, quien ante esas acusaciones contra Fraile informó a la campaña que no había desvío alguno. Las presiones y denuncias penales contra los panistas incorporados a la campaña de Cordero no pararán. Viene otra denuncia penal, pero ahora contra Aranda, que se cree será presentada antes del domingo, día de la votación. También persiste el hostigamiento del PAN local en contra del senador Javier Lozano, que cayó de las querencias de Moreno Valle por estar alineado con su compañero de cámara, con aspiraciones a sucederlo.

La batalla que escenifican no es con balas de salva. Cuál va a lastimar irreversiblemente al adversario no estará claro hasta después de la elección, pero ninguno de los campos dejan de cruzar descalificaciones. Inclusive le ha tocado a figuras muy reconocidas dentro del partido, como Margarita Zavala –que junto con Josefina Vázquez Mota son las panistas mejor apreciadas por la militancia–, que el domingo pasado difundió un video de cuatro minutos en YouTube para anunciar su respaldo a Cordero. Sus adversarios la han maltratado. “¿Qué esperaban si es esposa de Felipe Calderón?”, descalificó un miembro de la campaña de Madero, el apoyo a Cordero. Zavala estuvo con Madero en 2010 cuando derrotó a Roberto Gil –hoy en el equipo de Cordero–, por lo que su endoso al senador y exsecretario de Hacienda, aunque no lo dicen, debe causar dolor.

En Puebla, los voceros oficiosos de Moreno Valle aseguran que Madero ganará dos a uno, que es la proporción que Marko Cortés, director de su campaña, afirma que será el margen de victoria nacional el próximo domingo. En el equipo de Cordero piensan de otra manera. Ven la elección en un plano muy competido, aunque confían en que los altos números de indecisos que están saliendo en las encuestas, apoyarán finalmente a su candidato. Uno de los ejemplos con el que ilustran es Veracruz, donde las preferencias por los candidatos se dividen en 30 por ciento cada uno, más el porcentaje de militantes que dijeron aún no tomar su decisión. “Estamos seguros que es un voto escondido por Cordero”, agregó su colaborador. Las encuestas son engañosas, dicen especialistas en opinión pública, quienes estiman muy difícil medir con precisión a los 220 mil militantes que son quienes podrán votar.

Tampoco tienen claro qué tanto afectará la guerra de lodo, ya no a la contienda en sí mismo, sino a la curación a la mañana siguiente. Colaboradores de Madero y Cordero afirman que la sanación está garantizada, pese a que las pasiones han rebasado por mucho el campo político y entrado de lleno al ámbito personal, con lo que se despiertan dudas sobre si podrán realmente olvidar, perdonar y reagruparse para el futuro.