Opinión

Gonzalo N. Santos les quedó chiquito

    
1
  

  

Borge afirma que no endurecieron la ley a independientes. (Edgar López)

Un gobernador obtuvo 'a título gratuito' el derecho de 'usufructo' sobre 50 hectáreas de tierra, terrenos que el mandatario podrá explotar por un periodo de “30 años, prorrogables”.

El párrafo anterior no pertenece a un libro que reseñe la corrupción típica del PRI de los años cincuenta del siglo pasado. No proviene de un libro de José Agustín o de Enrique Krauze. No está en las crónicas de Alejandro Rosas. No forma parte, pues, del viejo PRI, del de Gonzalo N. Santos, sino del de hoy, del actual, del que hoy gobierna desde Los Pinos y del que, en modo imperial (Krauze dixit), rige los destinos en algunos estados de la República.

De hecho, al párrafo inicial de esta columna le quité datos de lugar y fecha para exponer el argumento de que solíamos leer cosas de esas de viejos gobernadores del PRI. El párrafo íntegro sobre la forma de operar de los nuevos priistas comienza así:

“El 23 de abril de 2015, el gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, obtuvo ‘a título gratuito’ el derecho de ‘usufructo’ sobre 50 hectáreas de tierra, en el municipio de Villa Cozumel…’.

Tal noticia la publicó Animal Político (http://bit.ly/2b8ikF1) el lunes de esta semana. El reportaje, cuyo autor es Paris Martínez, agregaba:

“El expediente (con folio ‘23001001109111945R’) de este otorgamiento gratuito, sin embargo, no puede ser consultado pues, como reconoció el mismo Registro Agrario Nacional, toda la documentación al respecto desapareció de sus archivos.

“La desaparición de este expediente no es casual, tal como explica el abogado Gabriel Yam Chan, comisario ejidal de Villa Cozumel: ‘es un despojo a los ejidatarios, y aunque ya intentamos iniciar el trámite para anular ese contrato de usufructo, no lo hemos logrado debido, precisamente, a que el expediente está desaparecido’”.

El gobernador saliente de Quintana Roo, hoy uno de los antiejemplos de la política en nuestro país, se habría agandallado 50 hectáreas en Cozumel y, de algún modo, habría logrado que los registros federales de la operación desaparecieran, lo cual dificulta el demandarlo ante los tribunales. Ni Gonzalo N. Santos, el Alazán tostado, cacique de caciques, lo habría hecho mejor.

Esa operación ocurrió mientras la clase política de México (entre ella el partido de Borge, el PRI) se daba golpes de pecho por los escándalos de impunidad y negociaba un sistema nacional de leyes y organismos anticorrupción, mismo que finalmente ha sido promulgado por el presidente de la República.

Borge representa el gran mentís de todos los propósitos de combate a la corrupción. Revelaciones como las de Animal Político, o antes el trabajo “Los Piratas de Borge” (http://bit.ly/29xBe8E) sobre una cascada de despojos inmobiliarios, dan cuenta de que se sabe intocable. Pasa la denuncia y ni su partido, ni los de la oposición, proceden al respecto. Todos se han acostumbrado a la corrupción porque forman parte de la misma. ¿Cómo han de combatir lo que los alimenta?

Y a Borge y los suyos ni siquiera la derrota electoral les ha espantado. En Quintana Roo no ha iniciado la transición política, no hay contactos de intercambios de información, no hay siquiera, por parte del gobierno federal, un intento de mediación al respecto.

Quintana Roo es un estado encargado por Peña Nieto al secretario de Turismo. ¿Enrique de la Madrid está tranquilo con lo que pasa en esa entidad, donde incluso se canceló la unidad de Transparencia? ¿Qué le cuenta a su jefe sobre cómo van las cosas allá?

Borge, ilustre alumno que ha superado a Gonzalo N. Santos. Habrá que actualizar los libros de historia.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
El amigo Mancera contra la CDMX
Protección Civil (es un decir) lo hace de nuevo
Llámenle por su nombre: es una crisis