Opinión

Gobernadores, no virreyes

  
1
   

   

PAN

“Es una ilusión pensar que el despotismo esté del lado de las buenas causas”: Ludwing von Mises


El gran mensaje de las elecciones fue un rechazo al status quo, un poderoso reclamo para poner fin a los virreyes y abrir paso a los gobernadores. Para estar a la altura de las expectativas se necesitarán éxitos tempranos y respuestas que a los ciudadanos les signifiquen, por un lado, el cumplimiento de las promesas hechas en campaña y a la vez se traduzcan en mejoras visibles en lo que les afecta en su día a día.

Se necesita algo más que voluntad política para conseguirlo. Se requiere una reforma profunda al andamiaje institucional con el que hoy vivimos. Garantizar el fin de los virreinatos para empezar así la época de los gobernadores sujetos al escrutinio público y al mandato de la ley.

Tal vez nunca como ahora estamos pagando las consecuencias de un sistema que es la suma y resta de iniciativas, ocurrencias, privilegios, etc. Las consecuencias de no vivir en un auténtico federalismo.

Miles y miles de votos en las urnas fueron voces ciudadanas para castigar al señor feudal, al virrey en turno que, todopoderoso, abusó sin límites ni contrapesos de un poder sin rendición de cuentas y hasta ahora también sin consecuencias.

Edna Jaime, de México Evalúa, hizo recientemente un recuento de algunas de las condiciones en que los gobernadores electos recibirán sus estados. En su artículo titulado “¡Felicidades!, te sacaste la rifa del tigre” da cuenta de que en Veracruz, Miguel Ángel Yunes heredará una deuda que tan solo en el gobierno de Duarte pasó de 9 mil 331 millones de pesos a casi 45 mil 776 millones. Por supuesto que este crecimiento estratosférico de la deuda es inversamente proporcional a los pésimos resultados para combatir la pobreza, la inequidad y la amplia restricción de libertades que hoy viven los veracruzanos.

Coneval 2014 reporta que el 58 por ciento de los veracruzanos viven en pobreza y poco más del 17 por ciento en pobreza extrema, muy por encima del promedio nacional.

Para Javier Corral el desafío no es menor, pues el otro Duarte hizo crecer, en sólo 6 años, la deuda del estado de 12 mil 547 millones a 42 mil 176 millones de pesos. En Chihuahua la tasa de actos de corrupción por cada 100 mil habitantes es muy superior a la media nacional.

Mientras que en Quintana Roo la deuda prácticamente fue duplicada por el actual gobernador, acumulando al día de hoy más de 22 mil millones de pesos.

Edna Jaime advierte también sobre otros esquemas financieros que diversos estados han implementado y que si bien no han sido registrados como deuda si comprometen recaudación actual para pagos futuros, algo así como una deuda disfrazada.

Ernesto Ruffo, quien fue el primer gobernador de oposición del país, les comentaba a algunos de los gobernadores recién electos: “desde el nombramiento de su gabinete darán señales de cómo van a gobernar...y lo harán con situaciones financieras muy adversas”.

También es cierto que los gobernadores electos cuentan con la fuerza de los ciudadanos que les dieron el triunfo en las urnas, en algunos casos, como Tamaulipas, hasta por 15 puntos de diferencia. Estos nuevos gobernadores tendrán el respaldo social para actuar desde el primer minuto de su gestión con la ley en la mano y por otro, con la solidaridad para apoyar a aquellos que viven en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Estas votaciones tendrán que traducirse en una poderosa participación ciudadana. La sociedad que habló en las urnas deberá ser protagonista con los nuevos gobiernos, sin otorgar espacios para la discrecionalidad y la impunidad.

El 5 de junio se convierte así en el principio y no el final. En el inicio de una mejor realidad para la ciudadanía y una nueva y mejor manera de gobernar. En el PAN tenemos una oportunidad y responsabilidad histórica.

Tal como afirmó Javier Corral en su mensaje ya como gobernador electo, en la sede del PAN: “a quienes más saben, a los que más pueden y a los que más tienen, les voy a pedir su solidaridad con los que ni saben ni pueden ni tienen”.

Twitter: @JosefinaVM

También te puede interesar:
​Riesgos, ganadores y perdedores
Votar cuesta, no votar ¡cuesta más!
La grandeza de don Luis