Opinión

Generales oponiéndose
a Trump

 
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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el pasado fin de semana que va a pedir 54 mil millones de dólares ¡extra! para el presupuesto militar, siendo que el actual asciende a 598 mil millones de dólares.

Pedir 54 mil millones más de presupuesto para las Fuerzas Armadas en este momento envía un mensaje confuso y tal vez peligroso para el resto del mundo.

Desde que Estados Unidos fue fundado en 1776, ha estado en guerra o en alguna campaña militar durante 222 de sus 241 años de existencia, es decir 93 por ciento de su tiempo de existencia. Sólo durante 21 años desde 1776 Estados Unidos (EU) ha estado realmente en paz. Cabe destacar que EU es el país que más recursos destina a sus fuerzas armadas. Sumando los presupuestos enteros de las otras 14 superpotencias militares del mundo, vemos que entre todas rebasan apenas por 66 mil millones de dólares al presupuesto del Ejército estadounidense.

El costo de incrementar el presupuesto militar tan estrepitosamente se tiene que traducir en recortes a programas sociales y de desarrollo en Estados Unidos y en apoyo a su política exterior. La Casa Blanca informó que el presidente Donald Trump buscaría recortar dramáticamente los programas de ayuda y asistencia para otros países y reducir en una forma importante recursos para el Departamento de Estado –o sea los diplomáticos.

De nuevo, surge la oposición de los militares para detener esta locura. La propuesta de la Casa Blanca de recortar el presupuesto del Departamento de Estado, grandes recortes en diplomacia y en ayuda al desarrollo fue criticada fuertemente en una carta firmada por más de 120 generales y almirantes retirados.

Figuras como el exdirector de la CIA, el general retirado David Petraeus, condenaron la propuesta y sugirieron que el financiamiento al Departamento de Estado “es fundamental para mantener la seguridad de Estados Unidos”. La carta fue enviada a los líderes del Congreso, funcionarios del gabinete del presidente Trump y el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el General H. R. MCMaster.

Los principales recortes para solventar la petición de Donald Trump, de aumentar en 54 mil millones el presupuesto del Ejército, se harán en el Departamento de Estado, en particular en los programas diplomáticos y en ayuda para el desarrollo y en la Agencia de Protección Ambiental, misma que en campaña amenazó con hacer desaparecer.

Los generales escribieron en la carta que el Departamento de Estado, USAID y los Cuerpos de Paz, entre otros organismos para el desarrollo, son fundamentales para la prevención de conflictos.

O sea, la mejor forma de prevenir guerras es apoyar a los necesitados. Es tratar de usar las herramientas de la diplomacia para prevenir, reducir y posiblemente erradicar conflictos.

Una de las grandes promesas que hizo en su momento el candidato Barack Obama fue que buscaría sacar las tropas estadounidenses de las dos guerras más largas que ha tenido Estados Unidos desde que es una nación independiente. Afganistán e Irak. No lo pudo conseguir, y de hecho por reducir la presencia en estos dos países, además de no buscar enviar tropas estadounidenses a intervenir en la guerra civil en Siria, Trump en su momento lo acusó de ser el “autor” del grupo terrorista Estado Islámico.

Las grandes interrogantes son: ¿Por qué está pidiendo tanto dinero? ¿Piensa Donald Trump que va a ir a otra guerra? Esperemos que no sea así, porque la siguiente guerra que tendría que enfrentar Donald Trump probablemente sería nuclear. De hecho, en diferentes momentos Donald Trump mencionó que Estados Unidos tenía que fortalecer su arsenal nuclear. ¡Glup! 

Para poder enfrentar las grandes amenazas que tienen Estados Unidos y Europa en común, que son los ataques terroristas, lo que se necesita realmente es mejorar los organismos de inteligencia y además crear cooperación entre todos estos países para que puedan compartir información sobre grupos terroristas. La política de promover el libre comercio y la globalización de la cultura liberal y democrática también ha sido un impulsor de desarrollo y bienestar. Esto se traduce en menos conflictos, menos instabilidad, menos violencia, menos guerras.

Por eso, atacar los tratados del libre comercio como política de Estado es literalmente una amenaza a la seguridad de Estados Unidos a largo plazo.

Pero por hoy, tenemos que preocuparnos de qué pasará en los primeros 100 días de la presidencia de Donald Trump.

Twitter: @Amsalazar

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