Opinión

Gasto público: la aparente discrepancia
entre Hacienda e Inegi

A más de seis meses de la entrada en vigor del gasto contra cíclico que aprobó el Congreso el año pasado –por el cual este año el gobierno federal está incurriendo en un déficit de 1.5 por ciento del PIB, excluyendo las inversiones de Pemex–, tanto en las estadísticas que están disponibles, como en el sentimiento general, todavía no se percibe dicho gasto público en la dinámica económica. Ya se han escrito varios artículos al respecto tanto en este periódico, como en otros diarios de circulación nacional. Varios de ellos, considero, muy bien escritos.

No obstante, creo que en ninguno se ha tratado de dar respuesta a la pregunta sobre cuándo comenzará a “sentirse” este gasto público. Para ofrecer mi pronóstico en este respecto, dividiré esta columna en tres partes. En la primera haré algunos comentarios sobre qué sucedió el año pasado con el gasto público. En la segunda me concentraré en las diferencias entre la estadística de la SHCP y el Inegi sobre el gasto de gobierno y en la tercera comentaré mis proyecciones hacia delante.

El año pasado México enfrentó dos choques fiscales. Por un lado, recordemos que al momento de tomar las riendas del país, el presidente Peña Nieto decidió perseguir una política de déficit cero. Esto, en ausencia de nuevos impuestos en 2013, significó una reducción del déficit fiscal de 0.6 puntos porcentuales (pp) del PIB, vía menor gasto público. El déficit de 0.6 pp es el déficit con el que el expresidente Calderón terminó su gestión. Un año después, en diciembre de 2013, el déficit fiscal se ubicó en 0.3 pp y no en cero como se había planeado.

Esto no ocurrió porque el gobierno hubiera gastado más, sino porque la recaudación fue menor a la anticipada debido a la fuerte desaceleración que enfrentó la economía mexicana el año pasado. De hecho, el Congreso aprobó un déficit mayor en conjunto con la reforma fiscal. Este hecho debería de eliminar las “teorías de la conspiración” que algunos han externado en torno a pensar que el gobierno “gastó más” y por eso no se llegó al déficit cero o algunas otras que defienden que el gobierno“no quiso gastar” el año pasado. En mi opinión, el segundo choque fiscal ocurrió debido al aletargamiento tanto de gasto corriente como de pagos del gobierno federal, consecuencia del cambio de administración federal y de partido político, un fenómeno conjunto que sólo ha sucedido en México dos veces en los últimos 100 años (i.e. En el inicio del sexenio del expresidente Fox y ahora con la llegada del presidente Peña Nieto).

En cuanto a la aparente discrepancia entre lo que han reportado la SHCP y el Inegi en torno al gasto público, Hacienda publicó que el gasto público programable creció 15.7 por ciento en el primer trimestre  de 2014 (en términos reales) –con respecto a mismiperiodo de un año antes–, mientras que el Inegi reportó que las tasas de crecimiento anual –en términos reales– de los dos rubros relacionados con el gasto público, el consumo de gobierno y la inversión pública, se ubicaron en +2.9 por ciento y -8.5 por ciento, respectivamente. Si bien estas series históricamente guardan una correlación positiva significativa, no veo discrepancias entre ellas porque miden cosas distintas.

Por un lado, el gasto programable toma en cuenta los desembolsos que lleva a cabo el gobierno federal, mientras que el Inegi mide el valor agregado que se genera al aplicar ese dinero en las compras que se realizan, así como cuando se lleva a cabo obra pública, particularmente en proyectos de infraestructura. Haciendo un sinnúmero de simplificaciones, a grandes rasgos la estadística de la SHCP toma en cuenta desembolsos y la de Inegi la aplicación de éstos. En este sentido, considero que estamos observando un rezago entre lo que se desembolsa y lo que se aplica directamente. Este rezago no se observa cuando el gasto fluye normalmente. No obstante lo anterior, creo que en esta ocasión estamos pudiendo observar dicho rezago debido a los choques que comenté en el párrafo anterior.

¿Cuándo se “va a sentir” el gasto público en la economía? Yo creo que ya se está sintiendo. Por un lado, he notado un cambio importante en charlas con empresarios de todos los calibres en torno a pagos vencidos de gobiernos en las tres instancias (i.e. federal, estatal y municipal), así como al flujo de gasto corriente, e inclusive en torno a algunos proyectos gubernamentales que se han activado o reactivado.

Por otro lado, a pesar de la volatilidad que presenta el saldo de la cuenta corriente que mantiene la Tesorería de la Federación con el Banco de México –debido a que se utiliza para múltiples operaciones, incluyendo el pago de cupones y de principal de los bonos gubernamentales, etcétera–, se puede apreciar que en los últimos 18 meses hay un rezago de entre cuatro y seis meses entre las variaciones negativas del saldo
–altamente correlacionadas con lo que reporta Hacienda- y el gasto público como lo reporta Inegi. En este sentido, el fuerte gasto que reportó la SHCP en el primer trimestre de 2014 se debe comenzar a “sentir” en estos meses, componente esencial para que se pueda cumplir mi pronóstico de crecimiento del PIB de 2.7 por ciento para este año.

* El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas