Opinión

Gasto público, entre la eficacia y las mentadas

 
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[El peso tuvo una ganancia de 0.92 por ciento frente al dólar en esta sesión / Bloomberg]   

“¡Defraudadores! Nos prometieron un recorte y resulta que el gasto público va para arriba”.

Expresiones como la anterior son de las que se han presentado en los últimos días, tras conocerse los resultados de las finanzas públicas al tercer trimestre del año.

La razón de las críticas es que se suponía que habría un recorte al gasto público que el propio Informe cifra en 164 mil 77 millones de pesos.

Pero resulta que el mismo documento indica que el gasto público total creció en 260 mil millones de pesos respecto al mismo periodo del año anterior.

Se explica entonces que muchos griten: ¡Fraude! Ofrecieron recortar y resulta que el gasto está creciendo.

La clave para explicar la paradoja está en los ingresos.

No se puede juzgar la evolución del gasto sin tomar en cuenta los ingresos.

Los ingresos presupuestales aumentaron 464 mil millones de pesos respecto al año anterior.

Esto quiere decir que, respecto a los primeros nueve meses de 2015, se dejaron de usar en el gasto 204 mil millones de pesos.

Imagine por un momento que el ingreso se cae en 464 mil millones de pesos. Sería ridículo pensar que el gobierno actúa correctamente gastando lo que tenía previsto.

Por el contrario, si el ingreso crece en 464 mil millones y sólo se gastan 260 mil millones, las cosas no pintan mal.

Claro que hay quienes proponen que el gasto público no debía crecer ni un céntimo y todo el ingreso adicional debía haberse destinado a la cancelación de deuda.

¿Cuál hubiera sido el efecto de esa decisión?

En cuanto a la reducción de deuda, hubiera sido un elemento positivo.

Sin embargo, una reducción adicional del gasto hubiera tenido un efecto recesivo.

El Inegi reportó que, en los dos primeros trimestres de este año, el consumo público se quedó virtualmente estancado, es decir, en nada contribuyó al crecimiento del PIB.

En el caso de la inversión total (no se desglosa en la parte pública) el crecimiento es de 0.6 por ciento. En otros indicadores se observa que esto es resultante de un dato positivo de inversión privada y otro negativo de inversión pública.

Un recorte adicional en el gasto corriente y en la inversión pública hubiera implicado una reducción de la demanda total y por lo tanto del PIB, lo que hubiera creado el riesgo de caer en un círculo perverso de menos gasto, menos crecimiento, menos recaudación y nuevamente menos gasto.

Esa es una historia que conocen muy bien en Europa… y así les ha ido.

En materia de política de ingreso/gasto del sector público, hay que caminar sobre el filo de una navaja.

Si hay demasiado gasto, con un nivel que implique un crecimiento sustantivo de la deuda pública, hay el riesgo de que las calificadoras castiguen con una reducción en la nota de la deuda soberana.

Si hay un recorte excesivo, entonces se puede propiciar una reducción del crecimiento, que al final afecte negativamente a todos los parámetros de medición de las variables fiscales.

El tema es de equilibrios y balances, que usualmente son los más difíciles porque las mentadas vienen de los que reclaman más recortes y de los que dicen que fueron demasiados.

Ojalá que el criterio sea obtener el mejor esquema para la economía del país y no sea para minimizar las mentadas.

Twitter: @E_Q_

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