Opinión

Gasto ineficaz

Desde fines del año pasado era claro que la dinámica de crecimiento de la economía en 2014 dependería de la recuperación del consumo y la inversión; la tendencia creciente de las exportaciones ya era un dato, a pesar del mal desempeño relativo de la economía de Estados Unidos. También quedó de manifiesto que el gobierno federal le apostó a la contribución del gasto público, corriente y de inversión, para impulsar el crecimiento en el corto plazo –de ahí el incremento del déficit público propuesto y autorizado– y a las reformas estructurales en telecomunicaciones y energía para el mediano plazo.

En ese sentido, la autoridad hacendaria previó que la reforma fiscal impactaría en el consumo y la inversión privada a corto plazo, por lo que basó su estrategia de crecimiento para este año (y probablemente continuará en el siguiente) en el gasto público; además, lo consideró como un “efecto transitorio”. Es evidente que la SHCP subestimó el tamaño del impacto.

De acuerdo con la información del Inegi sobre la oferta y la demanda agregadas, en el primer trimestre de 2014 el consumo privado aumentó 1.4 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior, tasa inferior a la de 2013 (2.5 por ciento); además, el consumo de bienes duraderos como automóviles, electrodomésticos y vivienda, se redujo 4.5 por ciento, primera tasa negativa desde 2009. Por su parte, la inversión privada se incrementó 1.1 por ciento entre enero y marzo a tasa anual, lo que si bien implicó revertir la tendencia negativa de 2013, fue una expansión extraordinariamente modesta si se compara con el promedio de los dos años anteriores (10 por ciento).

Además, el efecto de la reforma fiscal no tiene nada de “transitorio”, en la medida que se tradujo en una reducción del ingreso disponible de las personas y las empresas y, por tanto, en menor capacidad de consumo. La recuperación de la demanda dependerá de la evolución de la masa salarial, es decir, de la combinación del incremento del empleo y de los sueldos y salarios; a mayo esas variables no mostraron ninguna mejoría. La inversión privada también está estancada por las medidas fiscales, que inciden en su rentabilidad y por las malas expectativas de recuperación del mercado interno; para qué invertir si no hay a quien venderle.

En cuanto al gasto público del gobierno federal que se reportó en el informe de las finanzas públicas al primer trimestre de 2014, sorprendía su expansión (15 por ciento en términos reales, 9.0 por ciento el corriente y 46 por ciento la inversión física), pero sobre todo su poca efectividad para impulsar la actividad económica. Sin embargo, de acuerdo con el Inegi, el consumo público agregado (no sólo el federal, sino incluyendo a todas las administraciones públicas) aumentó 2.9 por ciento en el trimestre, en tanto que la inversión pública se contrajo 8.5 por ciento.

Más allá de las discrepancias entre ambas fuentes estadísticas, que Enrique Quintana recogió en su columna del lunes pasado, lo que se confirmó es la ineficacia de la política fiscal, y de la estrategia del gobierno, para reactivar el crecimiento económico en el corto plazo. De hecho, la contribución del gasto público al crecimiento del PIB en el primer trimestre fue nula.

La otra estrategia del gobierno: el crecimiento a mediano plazo depende de las reformas estructurales. Aunque no hay duda del impacto potencial de los cambios en los sectores de telecomunicaciones y energía, el reto es cómo y cuándo se materializarían. No serán sólo los tiempos de las negociaciones en el Congreso –y si los partidos de oposición las utilizan para obtener beneficios en otros ámbitos, como en la reforma política, y se “bajan” una semana y se “suben” la siguiente– sino con qué características se aprobarán para que otorguen certeza jurídica y de rentabilidad a las inversiones.

En las propuestas que envió el Ejecutivo hay serias dudas tanto por la ausencia de autonomía presupuestal y el “cerco” fiscal de Pemex como por la injerencia de la SHCP en los aspectos económicos de los contratos con terceros para exploración y explotación de hidrocarburos, entre otros aspectos. Habrá que ver.

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