Opinión

¿Gastar o invertir
en educación?

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Este año se vence una de las metas del milenio establecidas por la Organización de las Naciones Unidas. El objetivo más amplio de la ONU es lograr la educación primaria universal. Para 2015, la meta era que todos los niños y niñas pudieran completar, al menos, un ciclo escolar de educación primaria.

Sin duda el que los niños vayan a la escuela es el primer paso para una vida mejor. Pero más que los años de escolaridad, lo que realmente generará un cambio en su vida será la calidad de la educación que reciban. Sirve de poco que los niños vayan seis años a la escuela primaria, si al concluir sus estudios saben leer y escribir, tal vez algo de aritmética básica, pero no saben usar estas habilidades de forma habitual, es decir, son analfabetas funcionales. Nuestra meta tendría que estar referenciada a la calidad de la educación, concepto que, sin duda, es más difícil de medir.

Estoy convencida de que los efectos positivos de recibir una educación de calidad están en todos lados, desde la convivencia cívica hasta cuestiones altamente técnicas. Y el crecimiento económico no es la excepción. Los beneficios económicos de la inversión en educación se observan en el largo plazo. Quizás ahí radica la dificultad de estimarlos con precisión. El gasto se realiza en el corto plazo, pero los beneficios se ven en el tiempo.

La OCDE ha hecho estudios sobre el impacto que tiene la educación en el crecimiento económico. Dado que lo relevante es la calidad de la educación y no los años cursados, usa los resultados de la prueba PISA y analiza cómo los cambios en los resultados de la prueba inciden sobre la producción. De los países de la OCDE, México es, en casi todos los escenarios planteados, el que mayor impacto económico tendría, si lograra mejores resultados en la prueba PISA. En las tres capacidades que se evalúan –lectura, matemáticas y ciencias– México se encuentra por debajo del promedio de los países de la OCDE.

En términos generales, el que mejores resultados obtiene es Finlandia. En uno de los escenarios simulados por la OCDE, si México lograra, a lo largo de 20 años, subir sus resultados en 25 puntos, lograría un incremento en el PIB de cuatro mil 812 miles de millones de dólares en valor presente. Otro escenario muestra que si lográramos igualar los resultados a los que tiene hoy Finlandia, el PIB podría aumentar en dos mil 155 por ciento. Parecen metas inalcanzables, pero ya hay quien va en el camino correcto. Polonia, en seis años –de 2000 a 2006– logró subir sus resultados en la prueba PISA en más de 25 puntos y es el mejor ejemplo de que sí se puede lograr.

Los países miembros de la OCDE gastan en promedio el equivalente a 6.1 por ciento su PIB en educación. Recursos públicos y privados en educación de todos los niveles. México gasta un poco más, 6.17 por ciento, porcentaje que se ha ido incrementando a lo largo del tiempo. En términos de recursos públicos, México gasta aproximadamente 5.2 por ciento de su PIB en educación, por debajo de lo que gastan en promedio los países de la OCDE, pero por arriba de lo que gasta Singapur, cuyos habitantes tienen el mejor desempeño en matemáticas y de lo que gasta Corea cuyos resultados en educación han sido sorprendentes. Polonia ha gastado en esta última década aproximadamente 5.0 por ciento de su PIB en educación, pero el cambio ha sido radical. La mejora en el desempeño de sus estudiantes es un ejemplo que deberíamos de usar como caso de estudio.

El componente que ocupa la mayor proporción del gasto en educación es el pago de nómina a maestros y a personal de apoyo. Pero en México es donde más. El 93 por ciento del gasto en educación es en nómina. En el 7.0 por ciento restante estarán los materiales de estudio, investigación, capacitación y demás. En la OCDE se destina a nómina, en promedio, 78.86 por ciento del gasto.

Podemos llenarnos de números y de datos; compararnos contra quienes van mejor o contra quienes van peor. Pero mientras sigamos pensando que lo importante es gastar en educación, estaremos equivocados. Lo que hará la diferencia será invertir en ella.

Twitter: @ValeriaMoy

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