Opinión

Gasoductos: cuidado con los derechos de vía

Cada vez resulta más claro que la primera gran apuesta de la reforma energética es el gas natural.

Ayer fueron anunciados proyectos de la Comisión Federal de Electricidad por cuatro mil 899 millones de dólares; en julio ya habían sido anunciados otros por dos mil 807 millones. Es decir, en menos de dos meses, ya se han anunciado inversiones de siete mil 706 millones de dólares, que en su mayoría apuntan a asegurar el abasto de gas o a ampliar la generación basada en ese combustible.

La reforma energética promete muchas cosas, pero la más tangible y cercana es la posibilidad de usar el gas texano como combustible para generar electricidad y también como fuente de energía para las manufacturas o incluso los hogares.

La producción de shale gas en el norte de México no va a ocurrir en el corto plazo y seguramente todavía tendrá que enfrentar muy diversos obstáculos.

Entonces, para poder acceder al gas texano en un plazo de dos a tres años, la clave es ampliar sustancialmente la red de gasoductos.

Estos son algunos de los proyectos más relevantes en la materia:

1.- Los Ramones. Se trata de un ducto de poco más de mil kilómetros, que va de Camargo, en la frontera de Tamaulipas, hasta Apaseo el Alto en Guanajuato. Implica una inversión de dos mil 500 millones de dólares y estará en funcionamiento en 2015.

2.- Norte-Noroeste. Irá de Sésabe en Sonora, a Mazatlán en Sinaloa, y tendrá una longitud de mil 780 kilómetros, con una inversión en dos etapas que sumará dos mil 100 millones de dólares.

3.- El Encino-La Laguna. Irá de la frontera con Texas a La Laguna en Durango. La extensión será de 423 kilómetros y requerirá inversiones de 650 millones de dólares. Funcionará para 2017.

4.- Waha-San Elizario. Se ubicará en el estado de Texas y servirá para conectar a la red de gasoductos del país con una zona productora en Texas. Tendrá 277 kilómetros e inversión de 495 millones de dólares.

5.-
Waha-Presidio. Es otro ramal que tendrá el mismo propósito y estará también en Texas. Son 230 kilómetros y tendrá inversiones de 450 millones de dólares.

Son sólo algunos ejemplos. En total, las estimaciones indican que hasta 2020, la construcción de ductos y sistemas de almacenamiento de gas natural recibiría inversiones por 23 mil millones de dólares.

La razón de ponerle tantos recursos al sistema de ductos es que es la única manera de asegurar el abasto del único energético cuyo precio puede bajar en el corto plazo y por tanto, puede reducir también el costo de la generación eléctrica.

Es crucial que estos procesos caminen correctamente y no se vayan a atorar por problemas derivados de liberación de derechos de vía.

En la medida que los permisos de construcción y algunas autorizaciones dependen de autoridades municipales, tienen mayor riesgo, que crece cuando atraviesan predios privados.

Es muy positivo que los proyectos energéticos arranquen tan rápido como lo han hecho, pero se va a requerir un esfuerzo de ejecución muy grande para que puedan hacerse bien.

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