Opinión

Futbol y debates presidenciales

 
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FUTBOL

Pan y circo reza la conseja romana Panem et circenses, locución latina peyorativa que describe la práctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas, y esto es precisamente lo que va a ocurrir el próximo año cuando se empalme el Mundial de futbol y las elecciones.

Por supuesto, las fechas del Mundial no las fijó el gobierno mexicano, aunque en redes sociales son capaces de señalar lo contrario; sin embargo, les cayó del cielo la coincidencia, ya que precisamente ocurrirá la gesta deportiva cuando estemos en plena efervescencia electoral.

No es aventurado señalar que el ánimo de la población se verá afectado por el desempeño que tenga la selección nacional de fut en ese certamen. Si le va bien; es decir, si pasa a la siguiente ronda y llega a superar la barrera infranqueable que significa el quinto partido, significará no un tanque, sino una pipa de oxígeno para el PRI. En cambio, si no logra siquiera calificar, entonces las posibilidades de victoria electoral de los tricolores se reducirán notablemente.

En cualquiera de los casos, el simple hecho de que el Mundial se realice en las mismas fechas que las elecciones, significará un distractor muy importante que, sin duda, incidirá en el resultado de los comicios.

Por ello, los sesudos consejeros del INE han resuelto que sólo sean tres debates entre los presidenciables. Tal vez eligieron esta cantidad para ir en consonancia con la participación de la selección mexicana en el Mundial del futbol, de otra manera no se entienden las razones –aunque esté el torneo futbolero– que evitaron aumentarlos, incluso hasta cinco.

El Instituto Nacional Electoral aprobó que los debates no se monten con los partidos del Mundial a celebrarse en Rusia. Dos de ellos serán en domingo, 22 de abril y 20 de mayo, y uno en martes, 12 de junio; es decir, dos días antes de la inauguración.

Como se sabe, el Mundial de fut empezará el 14 de junio y las elecciones van a celebrarse el 1 de julio, por ello la insistencia de llevar a cabo los debates antes de la inauguración.

El prurito de no chocar un evento con otro llevó a los consejeros a anticiparse demasiado, ya que el último debate será 12 de junio, 19 días antes de la elección, y con el Mundial a cuestas nadie se acordará sobre el resultado del mismo. Es decir, si ganó algún candidato o perdió otro, o hubo algún dato que precipitó a alguien al abismo y a otro lo encumbró, pues eso sólo servirá para el anecdotario.

Algunos consejeros pidieron que el último debate se llevara a cabo en la víspera de los comicios. Sin embargo, esta propuesta fue desechada precisamente porque estará ya en su apogeo el certamen futbolero.
El representante del PVEM, Jorge Herrera, pidió cinco debates; el del PAN, Eduardo Aguilar Sierra, solicitó, precisamente, llevar el último debate a una fecha más cercana a la elección.

Llama la atención que el acuerdo del INE, por fin, modifica el papel que ha desempeñado el moderador tradicionalmente, ahora será más relevante su participación por los cuestionamientos que haga o por las interpelaciones que permita hacer, lo que seguramente generará un debate más dinámico. Aunque esto puede ser un arma de dos filos, si no se tiene el tino de escoger a alguien que le gane el protagonismo ante sus minutos de fama.

Podríamos decir que se avanzó en autorizar tres debates y el cambio de formato, aunque se dejó pasar una oportunidad de oro para aumentar los encuentros que permitan la confrontación de ideas; en contraparte, ojalá el INE no vete los debates que promuevan los medios de comunicación. Si es así, se habrá dado un paso relevante en la consolidación de la democracia.

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