Opinión

¿Funcionará la defensa del peso?

 
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ME. ¿Funcionará la defensa del peso?

Las medidas anunciadas la semana pasada por el secretario de Hacienda y el gobernador del Banco de México se orientan a fortalecer la estabilidad macroeconómica, con énfasis en el tipo de cambio.

Para evaluar si van a funcionar, hay que considerar las siguientes interrogantes.

1.– ¿Por qué el peso mexicano se ha devaluado más que el real brasileño este año?

Hasta el viernes –con todo y las medidas anunciadas la semana pasada– la devaluación del peso en el año era de 5.9 por ciento y la del real de 1.5 por ciento.

Sin embargo, la economía de Brasil, de acuerdo con la OCDE, caerá en este año 4.0 por ciento. En México, el promedio de la encuesta de Bloomberg indica un estimado de 2.6 por ciento para 2016. Lo que ha ocurrido es que el peso mexicano se ha estado utilizando como cobertura. Es decir, cuando los inversionistas requieren liquidez venden pesos porque es la divisa emergente cuyo mercado es más profundo y líquido. No podrían hacer lo mismo con el real o el rublo.

Pero, además, este comportamiento convirtió al peso en buena opción para hacer operaciones en corto y ganar, es decir, apostando a su devaluación.

2.– ¿Puede cambiar la tendencia del tipo de cambio con las medidas anunciadas la semana pasada?

Sí, sí puede. La cancelación de las subastas de dólares bajo reglas definidas le quitó predecibilidad a las intervenciones del Banco de México y por lo tanto aumentó el riesgo para quienes hacen operaciones en corto, apostando a la depreciación del peso. De hecho, en la entrevista con Bloomberg el pasado viernes, Luis Videgaray, el titular de Hacienda, le dijo expresamente a quienes apuestan a ganar con la depreciación del peso: esperen lo inesperado. Desde el cierre del martes pasado hasta el viernes, el dólar se abarató en 3.5 por ciento, así que por lo menos en el corto plazo ha funcionado la estrategia.

3.– ¿Qué podría motivar que la estrategia fallara y que el peso nuevamente comenzara a devaluarse?

Un tema central es la credibilidad. Es muy probable que algunos inversionistas quieran probar en los próximos días si en realidad el Banco de México, por orden de la Comisión de Cambios, puede intervenir en el mercado al punto de parar la depreciación. Si en las próximas dos o tres semanas Banxico y Hacienda fortalecen su credibilidad, entonces probablemente deje de apostarse contra el peso. Si no se confirma la credibilidad, entonces incluso la depreciación podría ser aún mayor, o el costo de frenarla sería más alto en términos de crecimiento, por las mayores tasas que habría que fijar.

4.– ¿Detendrá esta estrategia un repunte de la inflación?

Si solamente se trasladan los impactos de primer orden de la devaluación a los precios, creo que la trayectoria de la inflación en los siguientes meses implicaría subir del 2.5 actual a un rango de 3.5 a 4.0 por ciento para final del año. Pero la inflación sí podría verse más afectada si se dan impactos de segundo orden, es decir, si las expectativas inflacionarias se contaminan y la fijación de precios se hace pensando que la inflación será mucho mayor en el futuro. Si la estrategia anunciada detiene esos efectos de segundo orden, podría reducir el impacto inflacionario.

Twitter: @E_Q_

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