Opinión

Fuerte llamada de atención de Banxico

 
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[Cuartoscuro]  Hace más de un mes (8 de marzo), Banxico optó por recortar en 50pb la tasa de referencia. 

El contenido de la minuta de la última reunión de política monetaria de la Junta de Gobierno del Banco de México puede resumirse en una sola expresión: se trata de una fuerte llamada de atención a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sobre la errática conducción de la política fiscal, misma que de no corregirse podría generar serios problemas a los mercados financieros y a la economía mexicana.

Si bien en la minuta se observa que el Banco de México no ha cambiado su visión sobre la debilidad de la economía y la caída de la inflación por debajo del 3.0 por ciento anual objetivo, lo verdaderamente relevante es el tratamiento que dieron los funcionarios del banco al papel de las finanzas públicas en el logro de la estabilidad financiera y en el manejo de la política monetaria que llevará a cabo dicha institución ante el inminente incremento de las tasas de interés que se encuentra preparando el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Las finanzas públicas mexicanas en lugar de mejorar han ido empeorando poco a poco en lo que va del presente año, aunque los resultados de abril parecen mostrar un cierto mejoramiento con respecto al comportamiento registrado en los tres primeros meses del año.

Contra lo que anunció el secretario de Hacienda a finales de enero de este año de llevar a cabo un recorte del gasto (este y el próximo año) para acomodar las finanzas públicas a la caída en los ingresos petroleros, al cierre del primer trimestre se reportó un incremento de alrededor de 12.0 por ciento en términos reales del gasto público con respecto a similar periodo del año anterior, lo cual implicó un aumento de las necesidades de financiamiento público, y un incremento de la deuda pública como porcentaje del PIB.

Ante esta realidad, en la última reunión de política monetaria, la Junta de Gobierno llamó fuertemente la atención de la SHCP para que enmendara su actuación. En tal sentido, señaló que es necesario llevar a cabo “un ajuste fiscal enfocado a estabilizar la razón deuda pública a PIB en niveles sostenibles en el largo plazo”, en vista de que “constituye una de las principales acciones de política económica frente a la incertidumbre sobre la corrección de las tasas de largo plazo en Estados Unidos y sobre un posible apretamiento en las condiciones de financiamiento para México”.

Con tal objeto, la mayoría de los miembros de la Junta “concordó que es necesario que se cumplan los compromisos anunciados en materia de finanzas públicas”, en tanto que dos de ellos, “alertaron que debe evitarse una situación de complacencia”, mientras que uno dijo que “habría que considerar ajustes adicionales en el caso de ser necesario”.

El ajuste del gasto público y de las finanzas del gobierno es fundamental para reducir las presiones sobre las tasas de interés internas por el desplazamiento que está resintiendo el sector privado ante las mayores necesidades de financiamiento del gobierno (crowding out), lo cual se hace más urgente en circunstancias de que el Banco Central estadounidense se está preparando ya para incrementar su tasa de interés de política monetaria.

Dicho ajuste de las finanzas públicas también contribuiría a acomodar la demanda agregada ante la depreciación del tipo de cambio real que se ha registrado en México a consecuencia de la caída en los precios internacionales del petróleo. Igualmente, reduciría la incertidumbre sobre la estabilidad financiera futura de México, con lo que se evitaría que las tasas de interés de largo plazo suban más que proporcionalmente ante el temor de problemas financieros en el país (un empinamiento de la curva).

Finalmente, los funcionarios del Banco de México dan a entender que ellos ya han hecho o están preparados para hacer todo lo que se debe hacer en materia de política monetaria para enfrentar el periodo de volatilidad financiera que podría generar el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos. Sin embargo, creen que el manejo de la política fiscal es lo más indicado para evitar los efectos nocivos de dicha turbulencia sobre el país, variable sobre la cual no tienen ningún control.

Lo anterior induce a pensar que en el remoto caso de que México cayera en una crisis económica, lo hará a través de las finanzas públicas.

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