Opinión

'Fuego y Furia'

 
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Fire and Fury

Hace ya una semana que se dio a conocer el contenido del libro Fire and Fury, del periodista Michael Wolff. Fue tanto el revuelo que causó, que se adelantó un par de días su publicación y la primera edición se agotó en cosa de horas. Wolff hace una crónica de los primeros meses de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de que se autorizó su presencia, más o menos permanente, en los pasillos y oficinas del área administrativa de la Casa Blanca, donde pudo lograr unas 200 entrevistas, muchas de ellas grabadas.

Si bien el libro adolece de algunos defectos en su técnica periodística, producto más de la prisa por publicar que otra cosa, cayó como una losa de cemento en la Casa Blanca, pues confirma la atmósfera de crisis permanente bajo la que opera Donald Trump. Las intrigas palaciegas en las distintas tribus que habitan la Casa Blanca, la lucha interna por influir en el presidente, el conflicto que provoca la constante presencia de la familia presidencial y su peso en las decisiones, todo ello enmarcado en la, dice Wolff, percepción generalizada de la incapacidad del presidente. Trump no lee, se aburre fácilmente en las reuniones, tiene limitada capacidad de concentración, necesita constante adulación, en fin, se comporta como un niño y, según Wolff, eso opina 100 por ciento del equipo del presidente.

Lo más llamativo del libro son las citas atribuidas a Steve Bannon, el exjefe de estrategia política de Trump. Califica al hijo del presidente Don Jr. y al exjefe de campaña Paul Manafort como traidores por haberse reunidos con agentes rusos buscando información perjudicial sobre Hillary Clinton y afirma que la probabilidad de que se haya dado esa reunión sin el conocimiento de Trump, es de cero.

El contenido del libro ha provocado reacciones encontradas. La Casa Blanca mandó a toda su gente de comunicaciones a los diversos programas de radio y TV para refutar el libro, llamándole ficción pura, cuestionando la credibilidad de Wolff y, de paso, tratando de vender el peregrino argumento de que Bannon era una figura menor en la administración, y que sus dichos son producto del resentimiento por haber sido despedido. Además, Trump reaccionó con furia en su ya legendaria cuenta de twitter, denunciando a Bannon y aplicándole uno de sus apodos: “sloppy Steve”, que podríamos traducir como el “fodongo Steve”, calificativo que no es del todo descabellado si recordamos el aspecto de Bannon en algunas de sus apariciones públicas.

El asunto de Bannon tiene consecuencias mayúsculas para el Partido Republicano. Su caída deja descabezada a la parte más conservadora y radical del partido, y permite espacio de maniobra a los líderes republicanos del Congreso, que tenían en Bannon a un rival muy peligroso de cara a las elecciones de medio término en noviembre. Pero también comprueba el grado de disfuncionalidad bajo el que opera Trump.

El libro también regresa al debate público la salud mental del presidente. Al describir su comportamiento errático, su constante repetición de historias ya contadas, su obsesión con Hillary, su a veces inesperado olvido de viejos amigos a quienes ya no reconoce, pintan a un presidente con por lo menos inicios de demencia senil, que cada vez se pone peor. Por ello, dice Wolff, la discusión interna de la 25ª enmienda a la Constitución es tema diario (La 25ª enmienda permite, a iniciativa del vicepresidente y del gabinete, remover a un presidente que consideren incapacitado para cumplir con sus funciones.)

Por lo pronto, Michael Wolff y sus editores ganarán millones.

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La noche del domingo en Hollywood se entregaron los Globos de Oro, un premio que se otorga a lo mejor del cine y de la televisión del año que acaba de terminar. Es un evento que organizan los periodistas extranjeros en Hollywood, y que se transmite en televisión nacional e internacional. Al recibir su premio, Oprah Winfrey dio un emotivo discurso sobre el empoderamiento de la mujer y otros grupos marginados. El discurso, la personalidad y el carisma de Oprah desataron comentarios en todos los círculos sobre una posible candidatura presidencial de Oprah como abanderada demócrata.

¿Será momento de experimentar con otra personalidad de televisión al frente del país más poderoso del mundo? Usted dirá.

Twitter: @jorgeberry

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