Opinión

'Fuego y Furia en la Casa Blanca'

    
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Casa Blanca (Pixabay)

Comentan que cuando el presidente Donald Trump leyó los avances publicados el miércoles pasado del libro Fuego y Furia, el interior de la Casa Blanca de Trump, se puso lívido y arremetió contra uno de sus alter ego más importantes, Steve Bannon, exdirector de estrategia de la Casa Blanca y uno de los más importantes ideólogos del movimiento nacionalista alt-right o alternativa derecha: “No sólo perdió su empleo
-espetó Trump-, sino que también perdió la cabeza”.

No era para menos. Bannon había sido citado en el libro por publicarse la semana próxima presentando una visión altamente negativa sobre la reunión que convocó Donald Trump Jr, en la Trump Tower en junio de 2016 con una abogada rusa, “aún si tu pensabas que (la reunión) no era una traición y antipatriota… y yo pensaba todo eso, al menos debiste haber llamado inmediatamente al FBI”. Es decir, música para los oídos del fiscal especial Robert Mueller en la posible colisión de Trump con Rusia.

Pero la reacción de Trump sobre Bannon es sólo la punta del iceberg, pues a él, gandalla de gandallas, quien siempre se sale con la suya y generalmente a la mala, literalmente lo 'chamaquearon'. El periodista Michael Wolff tuvo un acceso privilegiado a Trump, a su familia y a la propia Casa Blanca durante 18 meses. Dicen que Wolff pasaba tanto tiempo en un sillón en lo que se conoce como el Ala Oeste de la Casa Blanca, el centro neurálgico de la oficina de la presidencia, que ya parecía inventariado.

Wolff es un periodista de medio pelo y aparentemente tramposo, columnista del USA Today, muy conservador y desde el inicio de la campaña, pro-Trump. Se trazó escribir un libro sobre al arranque de Trump, para lo cual realizó 200 entrevistas, incluso varias a Trump.

Lo que a todas luces aconteció es que Trump y sus más cercanos colaboradores supusieron que sería una reseña muy positiva. No lo fue y hace revelaciones comprometedoras y que ridiculizan a Trump y a su familia. Por ejemplo, una conversación de la propia 'niña de los ojos' de Trump, su hija Ivanka con su marido Jared Kushner, asesor especial del presidente: “si hubiese una oportunidad en el futuro, ella sería quien se lanzaría a la presidencia (o la primera de los dos en intentarlo). La primera presidenta mujer -insistía Ivanka- no sería Hillary Clinton, será Ivanka Trump”.

Entre los chismes más jugosos del avance está la versión de Ivanka sobre la cabellera de su papá: “en medio una absoluta calva…rodeada de mucho pelo alrededor, en los lados como en el frente, se cepilla todo hacia al centro y de allí se cubre la calva mediante una buena dosis de un spray con mucho fijador. El color… es el producto del tinte Just for Men, que entre más lo dejas más oscuro lo deja. La impaciencia de Trump, a menudo, termina en ese color rubio-anaranjado de cabello”.

Fuego y Furia en la Casa Blanca no tirará a Trump de la presidencia, pero sí afectará su inicio de presidencia este 2018. Trump acabó el año con un triunfo muy sonado, la reforma fiscal con quita de impuestos que no acontecía desde los 80 con Ronald Reagan. Y justo el miércoles que se publicaron los avances, la Casa Blanca había dado a conocer una agenda legislativa muy ambiciosa. Una nueva ley de salud pública, un programa multimillonario de infraestructura y las reformas de migración y de bienestar social. Es decir, un Trump preparando ya sus credenciales para su intentona de reelección en 2020.

La prioridad de 2018 para Trump es que el Partido Republicano logre conservar su liderazgo en ambas cámaras legislativas en la lección de medio término del próximo martes 6 de noviembre. Mientras Trump conserve esas mayorías es casi imposible que sus detractores logren un juicio de desafuero (impeachment), pues la Cámara baja tiene que votarlo.

El libro viene a ser una de las cuasipermanentes distracciones del gobierno de Trump. Éste, finalmente, un amateur con grave inmadurez emocional, rompe la estrategia cada vez que no está vigilado y tuitea a sus anchas lo que literalmente se le antoja. El general John Kelly, su nuevo jefe de la Oficina de la Casa Blanca, ha logrado cierto avance en la caótica Casa Blanca de Trump. Por lo menos, vigila celosamente todo información que llega a ojos del mandatario.

Trump está reaccionando como lo sabe hacer, a groserías y con un rudo equipo de abogados, quienes ya están tratando de impedir que aparezca a la luz el libro de Wolff el martes próximo. La reacción de Trump recuerda al atormentado Richards Nixon, quien en 1971 logró legalmente que The New York Times dejara de publicar artículos sobre Los Papeles del Pentágono (un estudio académico que desenmascaraba las mentiras sobre Vietnam de las cuatro últimas administraciones). Pero la tozudez de los medios de comunicación, finalmente guardianes de la democracia, logró una resolución favorable de la Suprema Corte a que se publicara sobre Los Papeles del Pentágono y eventualmente, con el caso Watergate, el hundimiento de Nixon.

Wolff el autor de Fuego y Furia en la Casa Blanca no tienen los tamaños de los editores en los años 70 de The New York Times y de The Washington Post, sin embargo, con lo que sabemos ya de su libro, entre más se prohíba, más será leído.

Twitter: @RafaelFdeC

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