Opinión

Frente al retorno del
vampirismo petrolero

Don Jesús Silva Herzog (1892-1985) fue protagonista de la expropiación petrolera. Su peritaje, donde exhibía la voracidad de las empresas extranjeras, fue clave para los hechos del 18 de marzo de 1938. En sus memorias Una vida en la vida de México (Siglo XXI-SEP, 1986), detalla lo que él define como “vampirismo petrolero”. Ahí evidencia los abusos de las transnacionales que dieron pie a la epopeya del general Lázaro Cárdenas. Tengamos presente ese infierno, no sea que vuelva. Sería imperdonable no atender esta lección del pasado.

“En nuestro país existieron los gushers más productivos del mundo (…) riqueza enorme para las compañías extranjeras; y para México los salarios de hambre a nuestros trabajadores, impuestos discutidos centavo a centavo, presiones diplomáticas y ninguna obra de beneficio social.

“La historia del petróleo mexicano está llena de relatos sombríos, de chicanas, de incendios de juzgados para conseguir la desaparición de documentos comprometedores, de asesinatos de quienes se negaban a entregar sus propiedades. Por otra parte, a los dueños de los terrenos se les pagaban por concepto de regalías sumas insignificantes… El dueño de los terrenos de Juan Casiano que produjo 75 millones de barriles recibió de los vampiros del oro negro apenas mil pesos anuales; y al propietario de un lote de Chinampa, del que se extrajeron 70 millones de barriles, se le entregó cada año la cantidad de 150 pesos.

“Una tarde me visitó un alto personaje del sindicato patronal, cuando apenas estaba en proceso la elaboración del informe. El personaje aquél, utilizando un lenguaje matizado de eufemismos, dijo que si el dictamen resultaba favorable para las empresas estarían disponibles tres millones. Procuré contener mi indignación; dije lo que era menester decir y le abrí la puerta de mi oficina.

“(Al conocerse el estudio) Las empresas pusieron el grito en el cielo e iniciaron a planas enteras en todos los periódicos una campaña contra el peritaje”. Sobre esto, don Jesús luego agrega: “noticias calumniosas que hacen publicar en ciertos periódicos los descastados de adentro y los mercaderes de afuera.

“(Los extranjeros sacaron) de los bancos todos sus fondos y propalaron la noticia de que el tipo de cambio de 3.60 por dólar no podría sostenerse. Al mismo tiempo enviaron todos los carros-tanque que tenían alquilados a cruzar la frontera de Estados Unidos y tuvieron cuidado de que no hubiera ningún barco en puertos mexicanos. La ofensiva contra México se iba acentuando cada día.

“(Tras de que la SCJN ratificara el laudo contra las petroleras) Las compañías, llenas de soberbia, se declararon en rebeldía ante la sentencia de la suprema autoridad judicial de la República.

“La experiencia les había enseñado que eran capaces no sólo de provocar la caída de un régimen político, sino también de crear conflictos de carácter internacional (…) sabían que su poder era inmenso y tenían ideas claras sobre la acción corruptora de los cheques al portador.

“¿Qué es lo que ha quedado en nuestro país de esos millones y millones de pesos que produjo Cerro Azul (89 millones de barriles en 21 años, según el propio autor)? Salarios de hambre, impuestos mezquinos, centenares de enfermos víctimas del paludismo y centenares de muertos víctimas también de enfermedades contraídas por el trabajo excesivo en zona inclemente y malsana”.

Por último, una cosa parece igualita entonces y ahora: “En aquellos tiempos los lidercitos de los obreros no habían entendido cabalmente la importancia y el objeto trascendental de la expropiación, no faltando quienes pensaran que todo eso se había hecho para su beneficio exclusivo”.

Luego de este recordatorio, ¿listos para decir “Welcome petroleras internacionales”?