Opinión

Frenar la desindustrialización de México

 
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Manufactura. (Bloomberg)

La industria manufacturera nacional representó, en el segundo trimestre de este año, el 17.2% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esto la convierte en la actividad de mayor importancia económica en el país en términos de valor de su producción, inclusive superando al comercio que representó el 15.8 por ciento en el mismo trimestre.

Con esto en mente, es importante dar seguimiento a la evolución que reporta esta actividad, ya que si a esta le va bien es más factible que al resto de los sectores económicos también les vaya bien; y es que inclusive cuando revisamos las estadísticas del número de trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) vemos que al mes de septiembre de este año el 26.6% del total laboran en la industria de la transformación.

De ese tamaño es su importancia y significa que uno de cada cuatro empleos formales en México está en una fábrica, por lo que se vuelve indispensable que en los tres órdenes de gobierno se implementen políticas públicas para que éstas puedan crecer en un ambiente de legalidad y de competencia leal por parte de fabricantes extranjeros.

¿Cómo le ha ido a la manufactura en México en los últimos años? De entrada podemos tomar como referencia que en el segundo trimestre del año 2000 ésta representaba el 19.5% del PIB, por lo que podemos decir que ésta ha perdido 2.3 puntos porcentuales del PIB en los últimos 15 años, algo que puede sugerir que México ha tomado el camino equivocado de “desindustrializarse”. Y señalo que es un camino equivocado porque naciones como Estados Unidos, que cometieron el error de mover sus fábricas a países como China y México, ahora lo lamentan y tratan de volver a industrializarse pero a un costo muy elevado.

En este tenor, y analizando el comportamiento reciente, tenemos que de acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) de INEGI, en el comparativo de los primeros siete meses de 2015 respecto a los mismos meses de 2012, el valor total de la producción de dicha industria creció 10.4% en términos nominales, lo cual ajustado por inflación nos da una caída de 0.7% en el periodo, por lo que se confirman las complicaciones por las que atraviesan muchas fábricas en nuestro país.

¿A qué se debe esta desfavorable evolución? Sin duda a una enorme cantidad de factores, a continuación mencionare algunos de los que considero más relevantes: Por una parte obedece al escaso crecimiento que han tenido las exportaciones manufactureras no automotrices en los últimos tres años. Y es que de acuerdo con el INEGI, en el comparativo de los primeros siete meses de 2015 respecto a los mismos meses de 2012 este tipo de exportaciones aumentaron apenas 5.2% en dólares, lo que equivale a una tasa de incremento promedio anual de apenas 1.7 por ciento.

En contraste, las importaciones no automotrices de la industria manufacturera crecieron entre los primeros siete meses de 2012 y los mismos meses de 2015 en 11.5%, lo que significa un incremento promedio anual de 3.7 por ciento.

Cabe señalar que la combinación de bajas tasas de incremento en las exportaciones manufactureras no automotrices con elevadas tasas de incremento en las importaciones de este sector indican que esta actividad está perdiendo participación de mercado en México y explican porque ciertos encadenamientos productivos se han venido perdiendo a costa de proveedores extranjeros.

Aunado a lo anterior, la debilidad de la industria manufacturera nacional también se explica por el incremento en la importación de bienes de consumo final. De acuerdo con cifras del INEGI, en el comparativo de los primeros siete meses de 2015 respecto a los mismos meses de 2012, el Indicador mensual del consumo privado en el mercado interior ha crecido a una tasa promedio anual de 2.7%, lo cual es producto de un aumento promedio de 2.5% en el consumo de bienes y servicios de origen nacional y de 4.3% en los bienes importados.

El hecho de que en los últimos tres años el consumo de bienes importados haya crecido 1.7 veces más rápido que el de bienes nacionales confirma la pérdida de participación de la industria nacional en un mercado interno que de por si crece lentamente.

¿Hay algo que se pueda hacer para revertir esta situación? Desde luego que si, y por ello deben implementarse políticas de fomento a la actividad manufacturera, las cuales consisten en incentivos fiscales, apoyos a través del Instituto Nacional del Emprendedor y Proméxico, correcta negociación de acuerdos comerciales internacionales, combate frontal a la subvaluación de mercancías importadas por las aduanas mexicanas, contar con un tipo de cambio competitivo, iniciar y dar trámite a los casos de prácticas desleales de comercio que sean ingresados en la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI) de la Secretaría de Economía, entre muchas más.


En este sentido, ahora que se discute la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para el año 2016, sería conveniente que los legisladores realicen los cambios necesarios para dar los incentivos fiscales que las fábricas necesitan para invertir y crecer. De igual manera, ahora es el momento para etiquetar más recursos que promuevan la competitividad y exportaciones de la planta manufacturera nacional, en especial de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).

Como ya se señaló, México no puede darse el lujo de perder más industria y está muy a tiempo de impulsarla para inclusive desplazar a Brasil como el mayor fabricante de Latinoamérica. Sin embargo, las cosas no van a cambiar si no se modifica el entorno en el que las empresas se desenvuelven; pero además es responsabilidad de los empresarios el realizar los ajustes en sus fábricas para que sean más eficientes e innovadores produciendo bienes con un mayor valor agregado y calidad.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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