Opinión

Fraude electoral en
el pueblo de Madero

 
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Coahuila

Como es de suponer, toda la atención sobre las elecciones fraudulentas de Coahuila del pasado 4 de junio se ha centrado en los comicios para gobernador.

Pero hubo más, muchas más trapacerías, algunas que ingenuamente se creían cosas del pasado y ahora se resucitaron ante el temor cierto, ciertísimo, no especulativo, que tenía el priismo de perder el estado en que ha cometido los peores excesos en materia de latrocinios y arbitrariedades.

Por supuesto, las elecciones municipales no estuvieron exentas de atracos. Como el cometido en San Pedro, cuya ciudad cabecera lleva el nombre de San Pedro de las Colonias. Sí, la misma población donde Francisco I. Madero pasó la mayor parte de su vida, pues nació en Parras, y donde dató su libro La Sucesión Presidencial de 1910.

Pero además, San Pedro, el mismo municipio donde ciento y diez años atrás, justo en 1907, el propio Madero participó como candidato a alcalde y luego del grosero fraude de que le hicieron víctima tomó la decisión de dedicarse de lleno a la actividad política e implantar la democracia. Dio su vida por este ideal, sacrificio que hasta ahora parece ser estéril. Fue estéril en su propio pueblo once décadas
después. Veamos:

Para el ayuntamiento de San Pedro el pasado 4 de junio participaron dos planillas, ambas encabezadas por damas. Por Acción Nacional y partidos aliados fue postulada la respetable señora Martha Wong Garduño y por el PRI y demás partidos, otra mujer.

En el municipio se instalaron y funcionaron un total de 133 casillas electorales, la mayoría de éstas en el área rural. Hagamos un rápido repaso del manejo que deben tener las boletas que utilizan los electores para votar, en cada casilla.

Cada una de éstas, a través de su presidente, recibe de la autoridad una dotación de boletas equivalente al número de ciudadanos con derecho a votar, según aparecen inscritos en su respectiva lista nominal. La dotación se cuenta antes de iniciar la votación y su número se consigna en el acta de instalación o apertura de la propia casilla.

Al terminar la votación y efectuarse el escrutinio se conoce el número de votos recibidos por cada partido o candidato. La suma de éstos, más los votos nulos (que deliberadamente anulan algunos ciudadanos o porque votan mal), más las boletas sobrantes y que se han de inutilizar deben ser en número igual a la dotación de boletas consignada en el acta de apertura.

Pues resulta que en 107 casillas de las 133, las cifras no cuadraron. Aparecieron 3 mil 310 boletas de más. En algunas la diferencia fue de una docena, pero en otras fue de casi medio centenar. ¿Qué quiere decir? Que hubo lo que se conoce como “taqueo” en 107 casillas, es decir, que algunos electores al ir a votar aprovechan para para depositar boletas adicionales (dos, tres, las que puedan), que alguien
les dio. Por eso al final los números no empatan."

Si la diferencia entre la votación total recibida por una y otra candidata es de apenas mil 456 votos, favorable a la priista, entre éstos han de contarse al menos 3 mil 310 depositados de manera fraudulenta por la vía del “taqueo”.

Ah, cómo me gustaría saber qué pudiera pensar Francisco I. Madero de esto, realizado justo en el año en que se cumplieron 110 años de cuando él fue candidato a alcalde de San Pedro.

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