Opinión

Fracaso económico

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dinero

Desde hace tiempo, la gran queja es que México no crece. Incluso, hay todo un discurso construido alrededor de por qué no crecemos, que le atribuye a algo llamado neoliberalismo el origen de nuestros males. Ya alguna vez comentamos acá que para sostener su discurso incluso construyen una cronología especial, partiendo de 1982, para cargarle a su némesis el costo del dispendio de los años previos, de la locura de Echeverría y López Portillo.

Pero creo que tenemos que discutir a fondo este tema, porque resulta que eso de que no crecemos no es tan cierto como parece. La verdad es que hay varias entidades federativas que crecen, y bastante. En los últimos veinte años Querétaro, Baja California Sur, Guanajuato, Aguascalientes, Coahuila, Puebla y Nuevo León han crecido más de 4.0 por ciento anual promedio. No es un año, son veinte en los que han crecido a un ritmo nada despreciable: el doble del promedio nacional. Otras entidades han crecido 3.0 por ciento anual. Repito, por veinte años: Yucatán, Tamaulipas, Zacatecas, Quintana Roo, Baja California, San Luis Potosí, Sonora, Chihuahua y Michoacán.

Nuestro problema está concentrado en algunas entidades, no en todas. La mitad del país, ya lo ve usted, crece a ritmos bastante razonables. Pero es la mitad en número de entidades, no en población ni en tamaño. El fracaso del crecimiento está en un puñado de estados.
Como usted imaginará, ahí están Guerrero, Oaxaca y Chiapas, y por eso lo de las Zonas Económicas Especiales que ayer comentamos. Pero ahí están también otras entidades que, en nuestra imaginación, son poderosas: Jalisco, Veracruz, Estado de México, Distrito Federal. Si comparamos con 1993, el crecimiento promedio en estos cuatro estados va de 2.0 por ciento (Distrito Federal) a 2.6 por ciento (México). Pero si la comparación la realizamos con el momento en que empezó la transformación del país, a mediados de los ochenta, entonces resulta que Jalisco ha caído 0.2 por ciento cada año, en los últimos 28; Veracruz 0.4 por ciento anual; Estado de México y Distrito Federal 0.7 por ciento anual.

Y creo que ahora se hace mucho más claro el “problema nacional”. Resulta que cuatro entidades, que en los ochenta tenían 36 por ciento de la población y 44 por ciento del PIB, ahora tienen 35 por ciento de la población y 38 por ciento del PIB. Es decir, pasaron de tener una ventaja sobre el promedio nacional de 22 por ciento a apenas 8.0 por ciento. Estados dedicados a producir para una economía cerrada, con una población concentrada en ellos, se quedaron fuera de la transformación, y extienden sus quejas como si fuesen nacionales, porque ellos se identificaban como la nación hace 30 años. De hecho, son cuatro de los cinco estados más grandes del país en los ochenta. Sólo falta Nuevo León, al que desde entonces criticaban de ver más hacia Estados Unidos que hacia México, y que por lo mismo sí ha podido crecer.

Aunque no hay duda de que la pobreza en México se concentra en los estados del Pacífico, el fracaso económico no está allá. No les ha ido bien, pero tampoco antes. No, el fracaso económico está en México, Jalisco, Distrito Federal y Veracruz. No es coincidencia que entre México y Veracruz aporten dos terceras partes de los nuevos pobres, ni es coincidencia que las grandes críticas al crecimiento provengan del Distrito Federal, en donde se concentran medios y académicos, que han sufrido, como el resto de los capitalinos, una caída consistente de su nivel de vida, especialmente en comparación con el resto del país. De eso se quejan, e imaginan que a todo el país le ha ido mal porque el país son ellos, creen.

El fracaso económico sí existe, y está en las entidades que no han podido sumarse a la gran transformación nacional por treinta años. Pueden seguirse quejando, o pueden aprender de los estados que por tanto tiempo despreciaron. Ahí como gusten.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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