Opinión

Fracaso del modelo económico mexicano

 
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empresa japonesa

El modelo económico que ha seguido México en los últimos años ha fracasado y una muestra de ello es que el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa promedio de apenas 2.48% en los últimos 10 años, lo que ha impedido que mejore el nivel de vida de la población ocupada, tanto en términos de nivel de ingresos, como de formalidad laboral.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la población ocupada total en nuestro país pasó de 42.863 millones en el cuarto trimestre de 2005 a 51.568 millones en el mismo trimestre de 2015, lo que implica un aumento de 8.704 millones de personas en 10 años. Esto representa un incremento de 20.3%, o bien, un aumento promedio anual de 1.9%, lo que evidencia que en el periodo en cuestión el PIB creció apenas 0.6 puntos porcentuales por encima del incremento promedio anual de la población ocupada.

Pero independientemente de lo anterior, el problema con la evolución de la población ocupada es que los que registran menores ingresos aumentaron a tasas más elevadas, mientras que los que tienen mayores ingresos disminuyeron en términos absolutos, por lo que ahora en promedio la población ocupada gana menos que hace una década.

La información de INEGI nos muestra que en el periodo del cuarto trimestre de 2005 al mismo trimestre de 2015, la población ocupada que gana menos de un salario mínimo aumentó en 1.731 millones, los que perciben de 1 a 2 salarios mínimos aumentaron en 3.343 millones, los que ganan de 2 a 3 salarios mínimos crecieron en 2.421 millones, mientras que los que tienen ingresos de 3 a 5 salarios mínimos disminuyeron en 824 mil, y los que perciben más de 5 salarios mínimos decrecieron en 1.475 millones. Finalmente, las personas ocupadas que no reciben ingresos disminuyeron en apenas 268 mil.

Lo anterior nos lleva a las siguientes cifras alarmantes: hace 10 años el 64.4% de la población ocupada ganaba menos de tres salarios mínimos al día (equivalentes a unos 80 mil pesos al año) y ahora esta proporción aumentó hasta 67.5% de la población ocupada; por su parte, los que ganan más de 3 salarios mínimos pasaron de representar el 30.3% de la población ocupada en 2005 al 20.7% en 2015. Con estos datos queda más que clara la razón por la cual en México el mercado interno es tan débil y porque dependemos del comercio exterior para poder crecer más rápidamente.

Ahora, respecto al empleo formal, es importante destacar que en el periodo de diciembre de 2005 al mismo mes de 2015 los trabajadores asegurados en el IMSS aumentaron en 4.822 millones, al pasar de 13.061 millones a 17.884 millones de personas. De esta manera la proporción de trabajadores asegurados respecto a la población ocupada total pasó de 30.5% en diciembre de 2005 a apenas el 34.7% en el mismo mes de 2015, por lo que ahora en día aproximadamente dos de cada tres personas que trabajan lo hacen sin los beneficios de la seguridad social.

¿Qué es lo que nos ha llevado a esta depauperación del empleo en México? Sin duda se han cometido graves errores de política económica como el permitir la destrucción de las cadenas de valor en la industria manufacturera con la implementación de un modelo aperturista carente de estrategia. Este modelo que le ha regalado nuestro mercado a otros países bajando unilateralmente aranceles ha contribuido a la creación de más y mejores empleos en otras naciones, como las del continente asiático, con las cuales acumulamos un déficit comercial de 948.075 miles de millones de dólares (mmdd) en el periodo de enero de 2005 a febrero de 2016. De hecho el déficit comercial de México con las naciones asiáticas en el año 2015 sumó 119.435 mmdd y representó el 10.5% del PIB de dicho año. Resulta obvio que con este nivel de sangría, será muy difícil crecer a tasas por encima del 2.5% promedio anual.

De esta manera, contrario a lo que sucede en nuestro país, donde los ingresos de la población ocupada están en el mejor de los casos estancados, en China la clase media va en aumento y ha incrementado su nivel de ingresos en un 70% en la última década, alcanzando ya un promedio de 8,000 dólares al año (unos 140 mil pesos al tipo de cambio actual); y de acuerdo con la firma consultora McKinsey, para el año 2022 la mayoría de la clase media urbana de China ganará entre 9,000 y 34,000 dólares al año. Estas cifras respecto a China hacen que el dato de que en México el 67.5% de la población ocupada gana menos de 80 mil pesos al año de vergüenza.

Pero no solo son los chinos quienes gozan de mejorías en su nivel de vida. También la clase media de países como India, Malasia, Tailandia, Vietnam y otras partes de Asia han visto sus niveles de ingreso aumentar año con año durante las últimas tres décadas, y claro que México ha puesto su mercado interno para facilitarles su crecimiento económico. Tan solo en el año 2015 el déficit comercial de México con Vietnam fue de 3.523 mmdd, con India fue de 2.225 mmdd, con Tailandia fue de -4.634 mmdd y con Malasia fue de 7.340 mmdd.

Ante todo esto debería ser una prioridad para el gobierno federal el buscar un comercio más equilibrado con las naciones asiáticas que se traduzca en más y mejores empleos en México. Nuestro país debería buscar relaciones comerciales sanas y recíprocas; y debería dejar de preocuparse por verse como la niña bonita del comercio internacional dando todo tipo de concesiones a otras naciones para que depreden nuestros mercados y destruyan las cadenas de valor en la actividad productiva nacional.

La autoridad debe reconocer que el modelo económico llevado a cabo no se ha traducido en altas tasas de crecimiento del PIB ni del empleo, y que por el contrario, la población ocupada ahora gana menos que antes. Con esto en mente deben formularse políticas de sustitución de importaciones, debe darse una lucha frontal contra las prácticas ilegales de comercio exterior como la subvaluación y el contrabando, debe apoyarse a las empresas dando incentivos fiscales para la adquisición de maquinaria y equipo que redunde en mayor productividad de la mano de obra, entre muchas otras cosas más que el sector privado ha propuesto.

Hay que tener además presente que en la medida en que continúe dándose esta situación de empobrecimiento del empleo será más difícil la lucha contra el crimen y la delincuencia, por lo que caemos en un círculo vicioso en el que el crecimiento económico es menor también porque muchos empresarios frenan sus proyectos de inversión ante la problemática de la delincuencia.

A manera de conclusión podemos señalar que hay mucho por hacer para que México sea una nación más justa y que dé oportunidades de superación a todos los que trabajan arduamente en fábricas, el comercio, y los servicios. Esperamos que tanto el Ejecutivo, como el Legislativo, hagan algo para revertir esta situación que nos impide tener un mercado interno fuerte que sirva como un verdadero motor de crecimiento del PIB.


Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

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