Opinión

"Flipping the bird"
a Trump

 
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Donald Trump

Ahora sí, no entiendo. ¿En qué momento se convirtieron los comentarios de Donald Trump en una amenaza de que Estados Unidos se meta en los procesos electorales de México? Apenas esta semana el presidente Enrique Peña Nieto, afirmando sobre la posición de su gobierno ante la realidad de que Trump sería el candidato republicano, señaló que “no intervenimos en ese proceso, no habremos de meternos en los asuntos de otros como tampoco habremos de permitir que otra nación, ni Estados Unidos ni otra, intervenga en los procesos internos electorales de nuestro país”.

¿Qué?

Desde junio de 2015, cuando Donald Trump, usando a México, a los mexicanos, a los indocumentados y la construcción del famoso muro, como su punto de partida para obtener la candidatura republicana, el gobierno mexicano no ha sabido cómo reaccionar ante los ataques del empresario. Desde junio, funcionarios mexicanos han vacilado entre los vacíos de silencios, comentarios sobre su ignorancia, comparaciones de Trump con Hitler, promesas de proteger a los indocumentados, y acusaciones de inestabilidad mental por parte del ahora candidato republicano. Era claro que el gobierno y la misma sociedad mexicana, no sabían cómo reaccionar ante el irascible, irracional e impredecible Donald.

Los comentarios del presidente Peña de respetar y no intervenir en las elecciones de Estados Unidos son similares a la posición que han tomado otros gobiernos y líderes mundiales: rezar por la sabiduría del electorado estadounidense.

Por eso es extraño el comentario del presidente que promete respetar el proceso electoral en Estados Unidos, siempre y cuando se respete el proceso electoral en México. Si uno considera que el presidente Peña se contradijo minutos después en este discurso cuando recalcó que a través de nuestras representaciones diplomáticas, consulados que están en Estados Unidos, de asegurarnos que los mexicanos, quienes están allá de forma legal, de quienes están ya siendo parte de la actividad que realizan como ciudadanos estadounidenses, tengan acceso pleno a sus derechos políticos, apoyarles, acompañarles, para que libremente ejerzan sus derechos en aquella nación en donde prácticamente hoy ya las tienen; esos mexicanos, o pueden tener una doble nacionalidad, ser mexicanos y al estar viviendo allá, también ser norteamericanos y participar plenamente de los procesos políticos y ejercer plenamente sus derechos políticos.

La interrogante es por qué el énfasis en promover el voto, cuando en verdad la preocupación principal del gobierno mexicano debe de ser las posibles consecuencias a los millones de mexicanos indocumentados que viven en Estados Unidos y el impacto en las relaciones comerciales.

El magnate inmobiliario ha declarado sus intenciones de deportar a los migrantes que se encuentran actualmente viviendo en Estados Unidos (y trabajando) de manera ilegal. Cerca de 6.8 millones de mexicanos, de los 11 millones que trabajan de manera ilegal. Esta acción aparte de mermar la economía norteamericana, quitando cerca del 2 por ciento del Producto Interno Bruto de Estados Unidos, acarrearía graves consecuencias, ya que el envío de remesas es hoy por hoy la segunda fuente de ingreso neto de México, siendo la primera fuerza de ingreso para el país la producción y exportación de recursos agropecuarios, desplazando a la producción de petróleo crudo y al turismo.

También Trump amenazó con una guerra comercial. Más allá del impacto en México, ya que casi el 80 por ciento de las exportaciones de México van hacia ese país. Pero México es el destino primero o segundo más importante de las exportaciones que hacen particularmente 20 estados en Estados Unidos, creando seis millones de empleos gracias a esta relación comercial. A su vez, México es el tercer socio comercial de Estados Unidos y segundo en cuanto a comercio agropecuario.

Aunque es cierto que es poco lo que se puede hacer desde México para cambiar el resultado de las elecciones en Estados Unidos, excepto reafirmar la realidad de la relación bilateral en la nube de la confusión electoral, llenando el vacío de información.

El problema para México y el gobierno federal es que por más estrategia de comunicación que se establezca, el vacío lo está llenando el expresidente Vicente Fox, con sus comentarios sobre Ugly American, crazy Trump y su fucking wall. Pero es la imagen de Vicente Fox Flipping the bird, insultando a Trump con su dedo medio, la que rápidamente se está convirtiendo en la estrategia de comunicación del gobierno de México ante la candidatura del magnate. Recemos por la sabiduría del electorado estadounidense.

Twitter: @Amsalazar

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