Opinión

Finanzas estatales, el baile de los incautos

   
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sale. César Duarte, gobernador de Chihuahua, termina su gestión el 3 de octubre. (Especial)

Esta es la nota más comentada en los últimos días en el sitio de internet de El Siglo de Durango. Se titula “Reparten culpas por la deuda”. Y dice: “El exdiputado priista, Juan Ávalos Méndez, aseguró que fueron ‘engañados’ por la pasada administración estatal cuando se pidió la autorización del Congreso para contraer créditos por dos mil millones de pesos, sin informarles que ya había pasivos adicionales superiores a nueve mil millones de pesos.

“Por su parte, el PAN, a través de su líder estatal, José Antonio Ochoa, exigió que se llegue al fondo y se actúe hasta las últimas consecuencias en la deuda de 15 mil millones de pesos” (http://bit.ly/2esmvdC).

Esta otra nota fue tuiteada ayer por La Jornada. Se titula “El déficit de Chihuahua, por lo menos 38% mayor al calculado”. Y dice así: “El déficit operativo del gobierno del estado, calculado inicialmente en siete mil 200 millones de pesos, podría superar 10 mil millones para este año.

“Las revisiones a las finanzas y deudas por pagar aumentan cada día el tamaño del hoyo fiscal, informó el director de Administración de la Secretaría de Hacienda de la entidad, Guillermo Luján Peña”. (http://bit.ly/2e5FoHB)

Y esta otra nota fue publicada ayer al mediodía en el sitio Noticaribe, de Quintana Roo: “CHETUMAL, MX.- La Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta de la Decimoquinta Legislatura, que preside el diputado Emiliano Ramos Hernández, detectó más irregularidades en la administración y prestación de servicios de la empresa VIP Servicios Aéreos Ejecutivos SA de CV, entre las que destacan erogaciones poco claras por más de 320 millones de pesos y 40 millones de dólares”. (http://bit.ly/2eOD1I4)

Estamos ante notas de sendas entidades en alternancia. Pero sobre todo estamos ante una constante: a pesar de la Auditoría Superior de la Federación, de la Secretaría de la Función Pública, de leyes y decretos federales en materia de deudas estatales, de supuesta división de poderes donde el Legislativo debe vigilar al Ejecutivo, y sobre todo a pesar de todo lo que hemos padecido por deudas y abusos de gobernantes irresponsables y/o corruptos, vuelve a ocurrir que el día en que llega un nuevo mandatario descubre que recibió un barco con un boquete financiero mayor al previsto o de plano desconocido.

Esto nos pasa por tontos o por dejados. Nos pasa por creer en números oficiales de deudas, como si no hubiéramos aprendido nada de Coahuila hace seis años, o de Jalisco cuando se fue el impresentable de Emilio González Márquez.

Nos pasa por no obligar a los gobiernos a tener burocracias funcionales que, llegue quien llegue, respondan por la marcha de la administración. Nos pasa por permitir que los gobiernos sean agencias de colocación de militantes, lo que provoca que haya dos nóminas, la permanente y la que llega con cada gobernante, sea mandatario estatal o presidente municipal. Eso nos pasa por permitir a los gobiernos sus pactos de impunidad (Casar dixit): yo no diré nada en tu salida para que tu partido no diga nada en mi salida. Nos pasa por permitir que las deudas sean un lucrativo negocio de algunos bancos.

Nos pasa por dejar transiciones en manos de los políticos, por permitir que el que se va ya ni siquiera tenga la decencia de apersonarse el día que debe entregar el puesto, y que su partido solape sin costo alguno esos actos de cobardía y deslealtad con el proceso democrático.

Así que aquí estamos, en un baile archiconocido hace décadas: el baile de nosotros, los incautos, a los que una vez más nos vieron la cara de tontos. Y de dejados.

Twitter: @SalCamarena

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