Opinión

“Financiarización”

 
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Industria Automotriz

Debido a la falta de oportunidades de inversión productiva en la economía global por debilidad de los mercados, el crecimiento ha sido desesperantemente lento desde hace ya demasiado tiempo.

Ni siquiera el bajo precio de la energía y del dinero han sido acicates suficientes para reanimar las inversiones, la producción y la generación de empleos.

Una causa poderosa (entre otras) es la llamada “financiarización” de la economía; consiste en que la liquidez que les sobra a las grandes empresas productoras (petróleo, automóviles, telecomunicaciones, etc.) la invierten en transacciones financieras como un nuevo filón de negocios, sin duda muy rentable. También los grandes bancos se han centrado en transacciones financieras como las que llevaron a la crisis de 2008-2009 (en Estados Unidos fue William Clinton quien abrogó la ley que se los prohibía), lo que ha dejado en segundo o tercer plano su tradicional función de apalancar empresas.

En este espacio hemos dado cuenta de las enormes utilidades que por diversas razones -fiscales, fusiones y especulación financiera- están concentrando las grandes corporaciones en Estados Unidos, Europa y Asia.

En 2015, según el Departamento de Comercio estadounidense, el conjunto de las empresas de ese país obtuvo utilidades récord por más de 1,640 billones de dólares, pero solo invirtieron 536 billones para mejorar sus actividades industriales. Tuvieron un “excedente” de capital de más de 1.1 billones de dólares que no se guardó bajo el colchón.

The Telegraph, calcula que el excedente a escala mundial asciende a 7 billones de dólares, más de lo que en México se produce durante cinco años.

Esa inmensa masa de dinero no está ociosa esperando mejores tiempos para hacer crecer la capacidad productiva de la planta industrial; se calcula que por cada dólar circulando por las esferas productivas, hay 20 dólares dando vueltas en los mercados financieros.

Esas inversiones son responsables de la agitada volatilidad de los mercados bursátiles y los tipos de cambio, en los que petroleras, automotrices y las que usted quiera, compran y venden con el único fin de ganar especulando.

Dos problemas se interponen en las soluciones lógicas al lento crecimiento de las inversiones; por un lado, la precarización del empleo, la baja de ingresos de las clases medias y las políticas de austeridad en el gasto público que mantienen comprimida la capacidad de compra de los mercados, el más eficaz acicate de las inversiones productivas.

Por otro lado, el poder político de los Estados y de los gobiernos de muchos países no parece decidido o tener capacidad para emprender la “des-financiarización” global, o sea, inhibir las especulaciones financieras e incentivar las actividades productivas.

http://estadoysociedad.com

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