Opinión

Finalmente, un golpe
de timón

 
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IEEPO. (Cuartoscuro)

El día de ayer se tomó una de las decisiones más importantes para el proceso de instrumentación de la reforma educativa.

El gobierno de Oaxaca, con el respaldo del gobierno federal, desapareció el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), tras 22 años de ser el instrumento de la CNTE para financiar la extorsión pública en la entidad.

No quiero exagerar, pero la relevancia de esta medida no está muy distante de la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009.

El año pasado este organismo ejerció 22 mil 321 millones de pesos.

Para 2015, tras la trasferencia de la responsabilidad del pago a la Federación, se estableció un presupuesto de 17 mil 778 millones de pesos, así que se esperaba que el gobierno estatal pusiera al menos cuatro mil 543 millones más.

En los últimos 14 años el IEEPO ejerció recursos por 176 mil 550 millones de pesos, a precios de 2014.

Pero además, entre 2000 y 2014, hubo un incremento real de 96.8 por ciento, lo que significa un crecimiento anual promedio de 4.5 por ciento real que ya hubieran querido muchos otros rubros presupuestales.

La última fase de esta historia comienza el 18 de mayo de 1992, cuando en el gobierno de Carlos Salinas, con Ernesto Zedillo como titular de la SEP, se suscribe el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal, la descentralización educativa.

Apenas el 22 de mayo de ese mismo año, se establece el IEEPO como autoridad educativa de Oaxaca, durante el gobierno de Heladio Ramírez. La particularidad es que la Sección 22, parte de la CNTE, quedó de facto con el control del Instituto.

El detalle es que dicha sección era disidente, de modo que de facto, con la simpatía de los gobiernos federal y estatal, tomó el control de la educación en Oaxaca.

Ese privilegio para la CNTE se mantuvo durante los gobiernos de Diódoro Carrasco, José Murat y Ulises Ruiz, todos priistas, y se acentuó bajo la administración de Gabino Cué, postulado por PRD y PAN.

Tras la reforma constitucional promulgada en febrero de 2013, la resistencia de la Sección 22 en Oaxaca se convirtió en la expresión más clara del rechazo a la aplicación de la reforma.

Por meses, los gobiernos federal y estatal, aceptaron las presiones de los maestros disidentes y aceptaron otorgarles más concesiones y privilegios con objeto de evitar la confrontación.

El nudo gordiano para poder deshacer este enredo era precisamente el IEEPO. Eliminado el Instituto que alimentaba financieramente a la Sección 22, se establece la base para la aplicación de la reforma.

Y si además, se procede a la aplicación de la ley, incluidas eventuales detenciones de quienes han incurrido en delitos, será un cambio cualitativo.

Se configura así una oportunidad única para que el gobierno muestre que puede tomar acciones para instrumentar las reformas por encima de temores e inercias.

Lo que se requiere ahora es que esa actitud no se limite a Oaxaca ni al tema educativo. Que la determinación y habilidad mostradas ayer se conviertan, ya no en la excepción, sino en la regla.

Estas acciones no representan “un espectáculo para la plaza pública”, como decían por allí, sino son las que se requieren para que el país avance.

Twitter: @E_Q_

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