Opinión

Feminismo intolerante

 
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El domingo pasado puse una encuesta en Twitter preguntando: “En general, usted piensa que sería preferible que las mujeres en México vistan: (a) Pantalón o jeans; (b) falda; (c) vestido; o (d) ninguna de las anteriores”.

A raíz de ello muchas mujeres enfurecieron y me increparon. La “historiadora, docente y feminista” identificada como @marthaelisarq escribió: “¿Podríamos poner a votación que te calles el hocico? Digo, ya que andamos decidiendo por las demás personas su libertad”. Una mujer llamada Elisa (@tannnit) pide: “Borrarse él. De la faz de la Tierra”, refiriéndose a mí. A su vez, FlacaBot (@mworkmanc), una tae kwon do ín cinta negra, dijo: “¿Y a ti que chingados te importa cómo me dé la gana vestirme?” Gina Ríos (@HadaGeorgina) señaló: “En general, prefiero que reverendos imbéciles como tú no hagan preguntas idiotas”.

Algunos especialistas ya están definiendo al feminismo como un “movimiento totalitario” que es adoctrinado en las universidades. La doctora Christina Hoff Sommers, filósofa y especialista en el tema, fue víctima de esta intolerancia hace poco. En noviembre pasado, en la Universidad de Columbia, en Nueva York, Sommers habría de dar una conferencia sobre intolerancia en el campus, pero fue duramente acosada por feministas radicales que arrancaron prácticamente todos los carteles que invitaban a su plática. La doctora Sommers escribió los libros ¿Quién se Robó al Feminismo?, y La Guerra Contra los Chicos, y ha descrito que actualmente existe una “hostilidad irracional contra los hombres”.

Un conocido me dijo anteayer que el feminismo está llegando a niveles extremos.

¿Ejemplo? El silbato para mujeres que opera en la Cd. de México: hay algunas que ante la más mínima mirada lo activan, cuando el varón únicamente dirigió la visión al frente para decidir si esquivaba a la mujer del lado derecho o izquierdo, a fin de continuar su camino.

Llama la atención que las palabras 'machismo' y 'feminismo' generen reacciones tan distintas en la sociedad. En redes sociales muchas mujeres se describen orgullosamente a sí mismas como feministas, y presumen ese carácter. No obstante, que un hombre se describiera a sí mismo como machista en su perfil de red social generaría descalificación y rechazo mayúsculo. Ambas actitudes, sin embargo, van siendo igualmente reprobables, si asumimos que implican la supremacía de un género sobre el otro.

En otra encuesta que puse —momentos después de la que generó la animadversión—, pregunté: “En general, usted piensa que es preferible que los hombres en México vistan: (a) Saco; (b) chamarra; (c) sweater; o (d) ninguno de los anteriores”. En esta encuesta mucha gente eligió su opción, pero no hubo problema. Hubo paz.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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