Opinión

Feliz Navidad

 
1
 

 

Estas indicaciones debe respetar durante una cena de gala para no quedar mal durante diciembre. (Cortesía)

Este domingo celebraremos la Navidad en el mundo cristiano. En teoría, esto debe significar que quienes profesan religiones cristianas renueven su espíritu por la llegada del Salvador; es decir, que interioricen en su ser la energía del Cristo. De tal suerte, en el mundo occidental se deberían elegir valores como la autenticidad, la sencillez, la verdad, el respeto… para conducirse en la vida cotidiana.

Pero mucha gente parece vivir muy confundida por el significado de la Navidad. Para ciertas personas las fiestas de esta época implican brindis constantes y ágapes con los conocidos. Asimismo, la proliferación de regalos materiales poco abona a una percepción adecuada sobre los valores cristianos a cultivar diario. No es que los regalos sean malos —de hecho son fantásticos—, pero muchas veces carecen de significado y sólo son un renglón caro de los presupuestos corporativos o familiares.

Si un extraterrestre evaluara estos días si en 2016 los humanos cultivamos los valores cristianos desde la Navidad anterior, quizá tendría dificultades para afirmarlo. Las crisis de lugares como Siria; los atentados terroristas en Europa; las diatribas en las elecciones estadounidenses; la crisis humanitaria de Venezuela; los escándalos de corrupción de Brasil; o los muertos por la violencia negligente en México, son ejemplos de que estamos muy lejos del punto óptimo en el que reinasen la paz y la armonía en la Tierra. De hecho, cuando estos episodios ocurren, los adultos sufrimos para explicar a los niños el origen de las decisiones que derivaron en tanta calamidad. La razón es sencilla: todos ellos podrían evitarse.

En algunos círculos existe la percepción de que en materia de negocios y economía el mundo sería más justo (¿más cristiano?) si se adoptaran medidas radicales. Por ejemplo, cuando te topas con alguien que trabaja bajo estándares de “comercio justo” para beneficiar a campesinos o trabajadores de alguna comunidad, usualmente su venta viene acompañada de un discurso cargado de ideología sobre la necesidad de cambiar el modelo económico vigente. En realidad, muchas de estas personas —que creen que la igualdad de los hombres es un valor fundamental a perseguir—, sepultan la libertad al imponer sus ideas. Porque los seres humanos no somos iguales, y nunca lo seremos. Por eso las propuestas políticas populistas siempre fracasan.

Ojalá 2017 sea para todos un mejor año. Mejor que los años anteriores. Por lo que a mí respecta, deseo que la Nochebuena mañana, y la Navidad el domingo, impliquen una mirada en el espejo del vecino, para reencontrarnos; y que todos gocemos en 2017 de mayores libertades, y brillemos por nuestros propios méritos. Felicitaciones, entonces.

* Me voy de vacaciones. Nos vemos de regreso en este espacio y en EL FINANCIERO Bloomberg TV el lunes 9 de enero.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

También te puede interesar:
Ricardo Anaya ya debería levantar ceja
Carlos Slim, ¿'embajador de facto'?
En enero autorizarán la nueva Bolsa de Santiago Urquiza